Mientras la atención mundial se concentra en la cocaína y el fentanilo, un informe del Centro Multinacional Contra el Narcotráfico (CMCON) puso la mirada sobre otra sustancia que avanza lejos de los reflectores. El butanodiol o "bute", utilizado legalmente en procesos industriales.
Esa sustancia comenzó a aparecer en investigaciones sobre tráfico de drogas sintéticas debido a su capacidad para convertirse en una sustancia psicoactiva y viajar camuflado entre mercancías legítimas que cruzan puertos y fronteras.
No se transporta en paquetes ocultos en vehículos ni en compartimientos secretos de embarcaciones rápidas.
Su recorrido suele ser mucho más discreto, viaja en contenedores, mezclado entre productos industriales legítimos, solventes, adhesivos o mercancías destinadas al comercio internacional.
Esa apariencia legal es precisamente una de las razones por las que preocupa a los organismos de control.
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Butanodiol el químico que tiene dos vidas
El butanodiol, conocido también como BDO, se utiliza ampliamente en la fabricación de polímeros, solventes, adhesivos, poliuretanos y otros productos industriales.
Su mercado global mueve miles de millones de dólares y crece impulsado por la demanda de sectores manufactureros y farmacéuticos.
Pero detrás de esa fachada industrial existe otra realidad: una vez ingerido, el compuesto se transforma en Gamma Hidroxibutirato (GHB).
Esa es una sustancia psicoactiva asociada al consumo recreativo, intoxicaciones graves y casos de abuso.
Debido a esta característica, organismos internacionales lo consideran un químico de doble uso: útil para la industria, pero susceptible para desviarse a mercados ilícitos.
En varios países se documentan casos de personas que consumieron butanodiol creyendo que se trataba de otra sustancia.
Y es que los adquieren bajo nombres comerciales engañosos. Las consecuencias incluyen pérdida de conciencia, dependencia y severos síntomas de abstinencia.

Un negocio que se mueve por mar
Las investigaciones muestran que las redes criminales encuentran en el comercio marítimo una plataforma ideal para movilizar este tipo de químicos.
Algunas organizaciones desvían pequeñas cantidades desde cadenas de suministro legítimas.
Otras recurren a importaciones fraudulentas, declarando el producto como aceites, solventes o artículos de limpieza.
"También existen estructuras que manipulan códigos arancelarios y documentación para dificultar su identificación", dice el informe.
La ventaja para los traficantes es evidente: a diferencia de las drogas tradicionales, el butanodiol viaja oculto entre miles de toneladas de mercancías legales que cruzan diariamente los puertos del mundo.
China aparece en el centro del mapa
Los datos recopilados por la Junta Internacional para la Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) muestran que gran parte de los incidentes relacionados con butanodiol tienen origen en Asia.
De los casos donde fue posible identificar la procedencia del producto, casi la mitad estaba vinculada con China.
También aparecen Polonia, Hong Kong, Alemania y Países Bajos entre los principales puntos de origen.
Las investigaciones también detectaron más de 13 mil anuncios, páginas y mensajes en internet ofreciendo esta sustancia.
Muchos de estos vendedores operan mediante WhatsApp, Telegram y otras plataformas de mensajería.
Y mientras, cambian constantemente números telefónicos y direcciones web para evitar controles.

El desafío para Honduras
Hasta ahora, el nombre butanodiol resulta prácticamente desconocido para la mayoría de los hondureños.
Sin embargo, el crecimiento del tráfico mundial de precursores químicos plantea una pregunta que tarde o temprano deberá responderse en los puertos de la región.
¿uQé tan preparados están los sistemas de control para detectar sustancias que pueden parecer simples productos industriales, pero terminar convertidas en drogas sintéticas?
Mientras la atención pública continúa centrada en la cocaína y otras drogas tradicionales, el comercio marítimo mundial abre nuevas rutas para amenazas menos visibles.
Y algunas de ellas, lejos de viajar ocultas en una lancha rápida, avanzan silenciosamente dentro de un contenedor que a simple vista parece completamente legal.
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