Los obispos de Honduras dejaron por unos días sus diócesis y viajaron hasta Roma, no es solo una audiencia con el papa León XIV, es una antigua obligación de la Iglesia católica conocida como Ad Limina Apostolorum.

Esa es una visita que lleva a los obispos ante el pontífice y distintos organismos de la Santa Sede.

Los prelados hondureños ya se encuentran en el Vaticano para cumplir esta cita, cuyo momento central será precisamente el encuentro con León XIV.

Pero qué significa Ad Limina y por qué los obispos deben viajar hasta Roma.

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Obispos y la cita Ad Limina, que va mucho más allá de ver al papa

La expresión latina Ad Limina Apostolorum refiere a los “umbrales” de los apóstoles y se vincula históricamente a la visita a las tumbas de San Pedro y San Pablo.

El Código de Derecho Canónico establece que los obispos diocesanos deben presentar periódicamente al papa un informe sobre la situación de la diócesis que tienen encomendada.

La normativa contempla un ciclo de cinco años, aunque el momento concreto de las visitas lo estableció la Santa Sede.

En el año correspondiente, el obispo debe viajar a Roma —salvo que exista un impedimento legítimo—, venerar los sepulcros de Pedro y Pablo y presentarse ante el romano pontífice.

Por eso, la presencia de los obispos de Honduras en Roma tiene una dimensión espiritual, pero también pastoral y de gobierno de la Iglesia.

Obispos Honduras
Intervención de Mons Henry en un curso que tuvieron los nuevos obispos em Roma. Foto: Vatican News.

Las diócesis también pasan por una revisión

Antes de llegar a Roma existe un trabajo que prácticamente no se ve, los obispos preparan una relación sobre el estado de sus respectivas diócesis.

Ese documento permite a la Santa Sede conocer su situación antes de las reuniones que posteriormente se desarrollan en el Vaticano.

El propio directorio vaticano sobre las visitas Ad Limina señala que esa información facilita tanto el contacto pastoral del papa con cada obispo como el diálogo con los dicasterios de la curia romana.

Es decir, los obispos no llegan únicamente para una fotografía con el pontífice, durante su estancia mantienen encuentros con diferentes organismos de la Santa Sede.

Esos encuentros se relacionan con áreas de la vida de la Iglesia y revisan los desafíos que enfrentan sus jurisdicciones eclesiásticas.

En el caso de la delegación hondureña, la agenda contempla reuniones con dicasterios de la curia romana, momentos de oración ante las tumbas de Pedro y Pablo y el encuentro con León XIV.

Una tradición que evita quedarse en el simple protocolo

El Vaticano establece expresamente que la visita Ad Limina no debe entenderse únicamente como el cumplimiento de un requisito administrativo o jurídico.

Su sentido está ligado a la comunión entre las iglesias particulares y el papa, así como a la colegialidad entre los propios obispos.

Por eso, detrás de las reuniones y documentos existe también una oportunidad para revisar cómo se está desarrollando la misión de la Iglesia en cada territorio.

Ese principio coincide con una recomendación reciente de León XIV a los nuevos obispos: conocer, escuchar y mantenerse cerca de las comunidades.

Uno de quienes recibió ese mensaje fue monseñor Henry Velásquez, obispo de La Ceiba y administrador apostólico de Yoro.

El mensaje llegó durante un curso para nuevos obispos, celebrado en septiembre en Roma.

Velásquez explicó entonces que todavía recorre y conoce las comunidades que tiene asignadas y destacó la necesidad de escuchar tanto a sacerdotes como a fieles.

reunión clave
La reunión con el Papa León XIV es clave para los obispos y permitirá conocer la situación que realizan en sus comunidades. Foto: Vatican News.

De las diócesis de Honduras hasta Roma

La visita que realizan ahora los obispos hondureños conecta precisamente esas realidades locales con la estructura central de la Iglesia católica.

Lo que ocurre en una diócesis distante de Roma forma parte de un proceso en el que el obispo revisa su situación, dialoga con la Santa Sede y se encuentra con el papa.

La Ad Limina permite así entender por qué, cada cierto período, los obispos de un país dejan simultáneamente sus diócesis y aparecen en el Vaticano.

Esta vez son los obispos de Honduras quienes recorrieron miles de kilómetros para cumplir una tradición de siglos que combina rendición pastoral, oración y diálogo.

Detrás de la audiencia con León XIV existe algo más amplio que una fotografía: es una revisión de lo que hace la Iglesia en sus comunidades.

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