El papa Francisco en el texto del Ángelus que ha sido entregado al mediodía de este domingo, agradece al mundo sus oraciones por su salud. "Yo también rezo por ustedes. Y rezo sobre todo por la paz. Desde aquí la guerra parece aún más absurda". Dijo y recuerda los distintos conflictos que aún afectan a la humanidad: Ucrania, por Palestina, Israel, Líbano, Myanmar, Sudán, Kivu.
"Hermanas y hermanos, les mando estos pensamientos todavía desde el hospital, donde como saben estoy desde hace varios días, acompañado por médicos y trabajadores sanitarios, a quienes doy las gracias por la atención con la que me cuidan". Son las palabras del papa Francisco al final del texto que escribió para el ángelus de hoy, tercer domingo que no asiste y dirige el rezo mariano ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro.
El papa apuntó que siente en el corazón la “bendición” que se esconde dentro de la fragilidad, porque precisamente en estos momentos, cuando la enfermedad nos convierte más vulnerables, es que "aprendemos aún más a confiar en el Señor", Francisco da gracias a Dios porque le da "la oportunidad de compartir en el cuerpo y en el espíritu la condición de tantos enfermos y personas que sufren".
Noche tranquila para el papa en Gemelli, Parolin y Peña Parra de visita
«La noche ha sido tranquila, el papa sigue descansando». Este es el comunicado que ha llegado esta mañana, domingo 2 de marzo, de la Oficina de Prensa de la Santa Sede sobre el estado de salud del pontífice, hospitalizado en el Policlínico Gemelli desde el 14 de febrero.
El director de la Oficina de Prensa, Matteo Bruni, informó de que el Papa recibió esta mañana la visita del cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, y de su sustituto, el arzobispo Edgar Peña Parra. Al parecer, tras despertarse, el papa desayunó, tomó café y leyó algunos periódicos. Las terapias continúan.
El papa se encuentra 'estable' y muestra 'buena respuesta' tras crisis que causó inquietud
El papa Francisco se encuentra "estable" y alterna la ventilación mecánica no invasiva con la oxigenoterapia, "manteniendo siempre una buena respuesta", tras la crisis por broncoespasmo que sufrió la víspera y que desató gran inquietud tras la mejoría que había mostrado en los días anteriores.
El pontífice, de 88 años, no ha sufrido nuevos episodios como el de este viernes, que causó un empeoramiento "repentino" de su cuadro respiratorio, por lo que los médicos mantienen la cautela y el pronóstico sigue siendo "reservado" en su decimosexto día ingresado en el hospital Gemelli de Roma.
"Las condiciones clínicas del Santo Padre se mantienen estables", se indica en el último parte médico, que se esperaba con expectación tras la crisis respiratoria, que estuvo acompañada de un cuadro de vómito por inhalación, tras el cual se necesitarán entre 24 y 48 horas para valorar sus efectos.
El papa, que no ha tenido fiebre, "no presenta leucocitosis", una aspecto destacado porque significa que no se ha registrado un aumento del número de globulos blancos, lo que descartaría nuevas infecciones, que para los médicos es el mayor riesgo derivado del broncoespasmo por haber inhalado flujos gastricos.
Además, "los parámetros hemodinámicos se mantuvieron siempre estables", según el comunicado.
Tras pasar una noche tranquila, el papa se despertó, desayunó, tomó un café y se dedicó a leer los periódicos, añadieron las fuentes, que insistieron en que, sin embargo, su cuadro clínico sigue siendo complejo y su pronóstico, reservado.
El pontífice, de 88 años, se encuentra hospitalizado desde el pasado 14 de febrero por una bronquitis con infección polimicrobiana a la que se sumó una neumonía bilateral.
Francisco "no tuvo ninguna otra crisis, después de la de ayer a primera hora de la tarde", dijeron las fuentes, que explicaron que el broncoespasmo (estrechamiento del conducto bronquial), formó parte de una crisis respiratoria y no ha afectado a otros órganos.
Se trata de una crisis "distinta" a la que sufrió hace una semana, el 22 de febrero, y los médicos necesitarán entre 24 y 48 horas para valorar cómo le afectará y si agravará su situación, habían explicado este viernes las fuentes.

Esta mañana, la oficina de prensa de la Santa Sede informó de que el papa pasó "una noche tranquila" y que esta mañana estaba "descansando".
Papa responde bien a tratamiento
Tras varios días de ligera mejoría, este viernes se desataron de nuevo las alarmas cuando el Vaticano informó de que el papa había sufrido una crisis "aislada" de broncoespasmo que le provocó un "repentino" empeoramiento y, aunque respondió "bien", su pronóstico sigue siendo reservado.
"El Santo Padre en la tarde de hoy, tras una mañana haciendo fisioterapia respiratoria y en oración en la capilla, ha presentado una crisis aislada de broncoespasmo que ha determinado un episodio de vómito con inhalación y un repentino empeoramiento del cuadro respiratorio", se indicaba en el último boletín médico vaticano.
La crisis por broncoespasmo le hizo vomitar pero, al respirar, volvió a tragar el fluido, por lo que fue necesario extraérselo. Ahora los médicos deberán determinar si esos jugos gástricos han podido afectar a los pulmones.
"El Santo Padre ha sido prontamente broncoaspirado y ha empezado con la ventilación mecánica no invasiva, con una buena respuesta de los intercambios gaseosos", de oxígeno, rezaba el comunicado.
El pontífice argentino, que respondió "bien" a la terapia, estuvo "siempre lúcido y orientado" y "colaborando con las maniobras terapéuticas", y no fue intubado en ningún momento, afirmaron las fuentes.
En los últimos días, su estado de salud había experimentado una mejoría y de hecho, el Vaticano declaró este jueves que había dejado atrás la "fase crítica".
