Hay quienes, cuando sienten un terremoto, no solo temen que las paredes se agrieten o que el techo se venga abajo.
También temen perder algo que nadie puede ver: su espíritu, esa es una creencia ancestral que convierte cada sacudida de la tierra en una amenaza invisible.
El reciente terremoto que sacudió Panamá vuelve a poner sobre la mesa una tradición del pueblo gunadule, también conocido como guna.
Este pueblo indígena, asentado principalmente en Panamá y Colombia, conserva conocimientos transmitidos por sus mayores sobre la naturaleza, la vida y el mundo espiritual.
Entre esas enseñanzas aparece una especialmente llamativa: cuando la tierra tiembla, hay que proteger el espíritu para evitar que se lo lleve el movimiento.
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Un terremoto y el temor de perder el espíritu
En un relato sobre las costumbres gunadule, un integrante de esta comunidad explica que, cuando ocurre un movimiento telúrico, algunas familias acostumbran bañarse.
No se trata únicamente de quitarse el polvo, refrescarse o aliviar el miedo. Según esa tradición, el agua cumple una función protectora.
Los ancianos enseñaron que el baño ayuda a impedir que el terremoto se lleve el espíritu de una persona.
La creencia sostiene que, si el espíritu se marcha durante el temblor, la persona puede enfermarse.
Esta interpretación pertenece al universo espiritual de la comunidad y no constituye una explicación médica de las enfermedades.
Sin embargo, permite comprender cómo un mismo fenómeno natural puede adquirir significados muy diferentes según la cultura de quienes lo experimentan.

¿Por qué golpean los muebles cuando tiembla?
El relato describe otra costumbre que llama la atención: cuando comienza el movimiento, algunos integrantes de las familias golpean baúles de ropa y muebles.
Según el testimonio, lo hacen para que todo se despierte y los espíritus permanezcan alerta durante el terremoto.
Mientras unos golpean los objetos, otros se apresuran a bañarse, siguiendo las enseñanzas que recibieron de sus antepasados.
El testimonio no precisa si esta práctica se mantiene en todas las comunidades gunas o si corresponde a determinadas familias.
Tampoco establece desde cuándo se realiza, pero ofrece una ventana a una forma ancestral de interpretar los movimientos de la tierra.
El espíritu en la cosmovisión del pueblo guna
Para comprender esta creencia es necesario mirar más allá del terremoto y acercarse a la concepción que los gunas tienen del ser humano.
La antropóloga Mònica Martínez Mauri, de la Universidad de Barcelona, investigó las nociones de alma, espíritu y conciencia entre los habitantes de Guna Yala.
Su trabajo aborda conceptos como burba, niga y gurgin, vinculados con la manera en que esta cultura comprende la existencia y las relaciones espirituales.
Estas investigaciones ayudan a contextualizar el temor a perder el espíritu, aunque no demuestran por sí mismas el origen específico del ritual durante los temblores.
La medicina tradicional gunadule también contempla prácticas que se relacionan con baños de plantas medicinales, cantos y conocimientos transmitidos entre generaciones.

El terremoto que volvió a sacudir Panamá
La creencia cobra actualidad después del fuerte terremoto que sacudió Panamá el viernes 9 de octubre de 2026 y generó preocupación entre la población.
El movimiento volvió a recordar que Centroamérica se encuentra en una región expuesta a una intensa actividad sísmica.
Para la ciencia, un terremoto ocurre cuando se libera energía acumulada por el movimiento de las placas tectónicas y las fallas geológicas.
Para quienes conservan la creencia descrita por el testimonio gunadule, la sacudida también puede representar una amenaza espiritual.
Una enseñanza que busca sobrevivir al paso del tiempo
Las tradiciones orales constituyen una parte importante de la memoria de los pueblos indígenas.
En el caso de los gunas, las investigaciones antropológicas documentan una concepción de la persona en la que el cuerpo, la vitalidad y el alma mantienen relaciones complejas.
La antropóloga Martínez Mauri explica que burba puede traducirse como alma, espíritu, sombra o doble, mientras niga se relaciona con la fuerza vital.
Así, el temor a perder el espíritu durante un terremoto encuentra un contexto cultural más amplio, aunque el ritual específico requiere mayor documentación.
Mientras la ciencia estudia las fallas que hacen temblar la tierra, estas tradiciones recuerdan que los terremotos también forman parte de la memoria cultural.
Y que, para algunas familias, cuando el suelo comienza a moverse, no solo importa proteger la casa y el cuerpo: también aquello que consideran la esencia misma de la vida.
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