Estados Unidos puso la lupa sobre una conexión hondureña que ya rebasa las calles de Portland: 33 hondureños han sido identificados entre extraditados, acusados o procesados en casos relacionados con el tráfico de fentanilo en distintas cortes federales del país.

La nueva radiografía divulgada por la Fiscalía Federal en Portland puso nuevamente el foco sobre ciudadanos hondureños vinculados a casos de tráfico de fentanilo en Estados Unidos.

Una revisión consolidada de expedientes arroja 33 hondureños judicializados por acusaciones relacionadas con esta droga.

De ellos, 12 extraditados oficialmente desde Honduras y otros 21 capturados o procesados directamente en territorio estadounidense.

No todos tienen la misma condición procesal ni aparecen en una sola investigación. Los casos se reparten entre extradiciones y procesos abiertos o resueltos en cortes federales, entre ellas jurisdicciones de California, Oregón y Colorado.

Portland, sin embargo, ofrece una ventana particularmente reveladora, el balance muestra la dimensión del problema.

Son más de 100 personas acusadas federalmente, más de 100 kilogramos de fentanilo incautados, junto con 40 armas de fuego y 1.3 millones de dólares en ganancias ilícitas.

Entre esas cifras aparece un dato que conecta directamente la ofensiva con Honduras: según la Fiscalía Federal, más del 80% de los más de 100 acusados eran inmigrantes indocumentados procedentes de Honduras y México que permanecían ilegalmente en Oregón.

Las autoridades no desglosaron cuántos correspondían específicamente a cada nacionalidad.

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Doce hondureños salieron extraditados

La conexión no comienza ni termina en las calles de Portland. De los 33 hondureños identificados en la revisión, 12 fueron extraditados desde Honduras para responder ante la justicia estadounidense por acusaciones relacionadas con fentanilo.

En esa lista figuran Mayer Banegas Medina, Elmer Bonilla Matute, Jorge Alberto Viera Chirinos, Víctor Viera Chirinos.

Se agregan: Erick Fernando Raudales Matamoros, Javier Marín González, Santos Gustavo Erazo Licona, Abner Edner Estrada Cruz, Erick Yoján López Miralda, Teodoro Rodas Dubón, Jhonatan Santiago Díaz y Ermin Izaguirre Estrada.

La cifra permite observar una dimensión distinta del fenómeno: mientras unos hondureños los localizan y procesan dentro de Estados Unidos, otros los requirieron mediante procedimientos de extradición desde territorio hondureño.

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Tres de los doce extraditables que Honduras envió ante la justicia de Estados Unidos por fentanilo. Foto: redes sociales.

Otros 21 fueron judicializados en Estados Unidos

El segundo grupo está integrado por 21 hondureños capturados o procesados directamente en Estados Unidos por casos vinculados al tráfico de fentanilo.

Aparecen: Luis Carlos Moreno-Mencia, Antonio Yahir Pavón Rosales, Cristian Ravolales, Kevin Concepción Ramos Espinoza.

Además de: Elvin Martínez Flores, Aarion Emmanuel Torres, Jairo Mendoza Erazo, Erlan Eduardo Cruz Acosta, Daniela Hernández Barahona.

Otros implicados son: Gustavo Chávez Meza, Delvin Barahona Centeno, María Valle Rodríguez, Yesmin Misael Medina Vargas, Miguel Ángel Mencía.

Y por último: Kevin Torres, Santana Sandoval, Anderson Medina, Cristian Eriberto Romero Soto, Daniel José Félix Alemán y Jairo Roney Cabrera Escoto.

La lista no significa que todos desempeñaron el mismo papel ni que recibieron condenas equivalentes.

Agrupa personas con situaciones procesales diferentes, pero con un denominador común: su judicialización federal en expedientes relacionados con fentanilo.

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Bolsas de plástico de fentanilo exhibidas tras un decomiso. Foto: cortesía

Prensas y una licuadora: el expediente de un hondureño

El expediente de Olvin Fabricio Díaz-Centeno permite observar qué encontraron las autoridades detrás de una parte de la distribución de fentanilo en Portland.

Según documentos judiciales citados por las autoridades federales, Díaz-Centeno trabajó con otras personas distribuyendo la droga tanto en polvo como en pastillas en el área metropolitana.

El 6 de septiembre de 2023 lo arrestaron junto con un coacusado. Dentro del vehículo en el que viajaban, los investigadores encontraron aproximadamente 1.2 kilogramos de pastillas M30 falsificadas elaboradas con fentanilo.

También decomisaron un kilogramo de Super Manitol, sustancia que, según las autoridades, se usa como agente adulterante para mezclar con el fentanilo antes de distribuirlo.

Pero el hallazgo no terminó en el vehículo, en un almacén utilizado por Díaz-Centeno y su coacusado aparecieron aproximadamente 460 gramos adicionales de pastillas M30 falsas y 2.1 kilogramos de fentanilo en polvo, además de más sustancia adulterante.

La inspección de su vivienda completó el cuadro y los agentes encontraron tres pistolas, municiones, prensas, una balanza, máscaras, Super Manitol y una licuadora.

Este equipo las autoridades lo relacionaron con el procesamiento de fentanilo destinado a su distribución.

Díaz-Centeno se declaró culpable el 3 de octubre de 2024 de conspiración para distribuir y posesión con intención de distribuir fentanilo.

El 13 de diciembre de ese mismo año recibió una condena de 87 meses de prisión (7 años y tres meses), seguida de tres años de libertad supervisada.

Una vez cumplida su sentencia, enfrenta la posibilidad de ser deportado a Honduras.

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Honduras extraditó a Javier Marín Gonzales por su implicación en el tráfico de fentanilo. Foto: cortesía.

Otro hondureño tenía 167 gramos y un arma

El segundo caso hondureño destacado por la Fiscalía es el de Luis Carlos Moreno-Mencía.

Los documentos judiciales señalan que alrededor del 28 de septiembre de 2023 tenía aproximadamente 167 gramos de fentanilo destinados a distribución, además de un arma de fuego.

Moreno-Mencia se declaró culpable el 9 de diciembre de 2024 de posesión con intención de distribuir 40 gramos o más de una mezcla o sustancia que contenía fentanilo.

Tres meses después llegó la sentencia y el 3 de marzo de 2025 lo condenaron a 60 meses de prisión federal (5 años), seguidos de cuatro años de libertad supervisada. Al igual que Díaz-Centeno, enfrenta una eventual deportación a Honduras.

Portland puso el foco sobre la conexión hondureña

Los expedientes de Díaz-Centeno y Moreno-Mencia forman parte de una operación mucho mayor que comenzó en 2023, cuando las autoridades describían la existencia de mercados abiertos de drogas en pleno centro de Portland.

La Fiscalía Federal asegura que entonces comenzó a trabajar junto con el FBI y el Departamento de Policía de Portland para trasladar a la jurisdicción federal casos relacionados con traficantes callejeros de fentanilo.

Parte de la estrategia incluyó un equipo especializado integrado por un agente del FBI, un fiscal federal adjunto y unidades policiales que realizaban operativos nocturnos en el centro de la ciudad.

Tres años después, las autoridades contabilizan más de 100 acusados por vender fentanilo en esa zona.

El fiscal federal Scott E. Bradford aseguró que los operativos buscaron reducir los delitos violentos y las sobredosis relacionadas con el mercado de esta droga.

La dimensión de lo decomisado es uno de los datos con los que las autoridades estadounidenses resumen el alcance de la ofensiva: más de 100 kilos de fentanilo.

Según el cálculo divulgado por la propia Fiscalía Federal, esa cantidad podría contener suficiente droga para provocar 50 millones de muertes, equivalente a unas 11 veces la población de Oregón.

Portland
El uso del fentanilo se ha extendido en Estados Unidos en los últimos años al grado de convertirse en un gran problema político y sanitario. Foto: thefreedompost.net

Del centro de Portland hacia otras zonas

La presión policial también produjo otro fenómeno: los vendedores comenzaron a moverse.

Según las autoridades, después de iniciarse los operativos algunos traficantes abandonaron el centro y trasladaron sus actividades hacia otros sectores.

Esto obligó a ampliar la colaboración entre agencias locales, estatales y federales del área metropolitana.

Lo que comenzó como una intervención contra mercados callejeros terminó convirtiéndose así en una ofensiva regional.

Y dentro de esa radiografía aparecen Honduras y México: la Fiscalía sostiene que ciudadanos indocumentados de ambos países representan más del 80% de los procesados en la ofensiva del centro de Portland.

Ese dato adquiere otra dimensión al colocarlo junto a los 33 hondureños identificados en la revisión de casos federales.

Portland no cuenta por sí solo toda la historia. Lo que hace es abrir una ventana hacia una conexión más extensa: hondureños requeridos desde su país, otros detenidos en Estados Unidos.

Y también, expedientes donde aparecen desde pastillas M30 y fentanilo en polvo hasta prensas, dinero y armas como evidencia de un negocio perseguido por las autoridades federales.

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