Durante años, los narcotraficantes centroamericanos apostaron a que las fronteras podían ofrecerles algo de tiempo. Un cambio de país, una identidad distinta, Alex Ernesto Díaz Torres, conocido como Macho Prieto, hizo una de esas apuestas cuando cayó en Guatemala a finales de 2017.

Lo que ocurrió después dio un giro inesperado, el hondureño que inicialmente rechazó ser enviado a Estados Unidos, se declaró culpable ante una corte federal.

Años más tarde, recuperó la libertad gracias a su colaboración con las autoridades estadounidenses.

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Macho Prieto, la captura que cruzó fronteras

Las autoridades guatemaltecas capturaron a Macho Prieto en diciembre de 2017. Para entonces, Estados Unidos lo señaló por conspiración para traficar cocaína hacia territorio estadounidense.

Las investigaciones lo vincularon con actividades de narcotráfico en la región y con estructuras criminales que operaban entre Honduras y Guatemala.

Era una época en que las alianzas entre organizaciones de ambos países facilitaron el movimiento de cargamentos hacia el norte.

La captura no ocurrió en Honduras, sino en territorio guatemalteco, donde comenzó una nueva etapa para el hondureño.

Fechas clave

La batalla en un tribunal guatemalteco

El 3 de enero de 2018 compareció ante la justicia de Guatemala y tuvo la oportunidad de aceptar una extradición simplificada hacia Estados Unidos. Sin embargo, decidió no hacerlo.

Macho Prieto rechazó la entrega inmediata y exigió que el proceso siguiera su curso legal.

La decisión obligó a las autoridades estadounidenses a presentar la documentación correspondiente para respaldar la solicitud de extradición.

Aquella fue probablemente la última gran jugada de un hombre que aún creía que podía ganar tiempo.

Del rechazo a la negociación

La resistencia inicial no impidió que finalmente lo enviaran a Estados Unidos y una vez en territorio estadounidense, el escenario cambió por completo.

Las disputas judiciales que podían extenderse durante meses en Centroamérica dieron paso a una negociación directa con fiscales federales.

En lugar de mantener una confrontación abierta con las autoridades, Macho Prieto optó por otro camino: se declaró culpable de delitos de narcotráfico.

El hombre que peleó para evitar la extradición, aceptó su responsabilidad ante la misma justicia de la que intentó mantener distancia.

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En este vehículo se movilizaba el día de su captura en Guatemala. Foto: PNC Guatemala.

La condena y el beneficio

En 2019 recibió una condena de 12 años de prisión en Estados Unidos, parecía el capítulo final de una historia de capturas, acusaciones y acuerdos judiciales.

Sin embargo, todavía faltaba un último giro y en agosto de 2023 se conoció que recuperó la libertad antes de cumplir la totalidad de la pena impuesta.

Su salida se relacionó con los beneficios contemplados dentro del sistema judicial estadounidense para personas que colaboran con las autoridades en investigaciones criminales.

La apuesta que terminó en otro lugar

La historia de Macho Prieto no se definió por la captura en Guatemala ni por la negativa inicial a la extradición.

Su verdadero giro ocurrió cuando comprendió que la batalla no se libró en los tribunales centroamericanos, sino en las cortes federales de Estados Unidos.

Primero intentó frenar el proceso, después aceptó negociar y al final, el mismo sistema judicial fue la vía que le permitió recuperar la libertad antes de lo que muchos imaginaron.

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