Con el inicio del cónclave este miércoles, donde 133 cardenales se reúnen para elegir al nuevo papa, resurgen viejas profecías que durante siglos han inquietado a fieles y estudiosos de la Iglesia.

Una de las más conocidas, y polémicas, es la atribuida a San Malaquías, quien habría predicho que un futuro papa llamado Pedro el Romano marcaría el final de la Iglesia tal como se conoce.

Aunque ningún sumo pontífice ha adoptado jamás el nombre de Pedro II, su mención reaparece cada vez que se elige un nuevo papa. ¿Por qué este nombre ha sido evitado sistemáticamente? ¿Y qué dice realmente la misteriosa profecía?

Sobre Pedro, nombre y apóstol

San Pedro fue el primer líder de la Iglesia Católica, elegido directamente por Jesucristo. Su figura es tan sagrada que, por tradición, ningún pontífice ha vuelto a tomar su nombre.

Pero no es solo una cuestión de respeto. Según el texto atribuido a San Malaquías, un monje y arzobispo irlandés del siglo XII, el último papa antes del juicio final llevaría precisamente ese nombre: Pedro.

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En su enigmática "Profecía de los Papas", Malaquías escribió una serie de lemas latinos que supuestamente describen a cada papa futuro desde su época hasta el fin de los tiempos.

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San Malaquías, santo a quien se le atribuye varias profecías.

El último en la lista es descrito como "Pedro el Romano, quien pastoreará sus ovejas entre muchas tribulaciones; al final, la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez Terrible juzgará a su pueblo."

¿Una advertencia sobre el fin?

Aunque la autenticidad del documento ha sido puesta en duda, fue publicado por primera vez en 1595, varios siglos después de la supuesta visión, la profecía ha ganado notoriedad en contextos de crisis, cambios o incertidumbre dentro de la Iglesia.

Para algunos creyentes, su mención no es más que una superstición medieval; para otros, representa una advertencia que no debe tomarse a la ligera.

Lo cierto es que desde que esta lista se hizo pública, ningún papa ha adoptado el nombre de Pedro II. Incluso en 1009, un pontífice llamado Pedro eligió el nombre de Sergio IV, lo que consolidó la tradición de evitar el nombre del primer apóstol.

¿Por qué los papas cambian su nombre?

Cada papa, al ser elegido, adopta un nuevo nombre como símbolo de transformación espiritual, en una tradición inspirada en el cambio de nombre de Simón a Pedro por parte de Jesús.

Este gesto representa el inicio de una nueva misión. Por ello, el nombre escogido no es casual: suele reflejar las aspiraciones, creencias o incluso advertencias del nuevo pontífice.

¿Cómo se anunciará al nuevo papa?

El anuncio oficial se hará desde el balcón de la Basílica de San Pedro, cuando el cardenal protodiácono pronuncie en latín el tradicional: "Habemus Papam". Allí revelará el nombre de pila del nuevo pontífice y el nombre que ha escogido para su ministerio.

El elegido deberá obtener al menos 89 votos, equivalentes a dos tercios del total, en una de las rondas de votación. Hasta entonces, todo queda en la intimidad del cónclave y bajo el silencio riguroso que exige el protocolo del Vaticano.

Mientras tanto, el mundo entero espera el humo blanco, el repicar de las campanas y la primera bendición del nuevo guía espiritual de más de mil millones de católicos en todo el mundo.

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