En las últimas horas, ciudadanos de La Habana, Cuba, comenzaron a expresar su descontento mediante cacerolazos en respuesta a un apagón que ha durado más de 30 horas.

La protesta se extendió durante la noche del sábado y continúa este domingo en varias zonas de la capital, incluyendo Luyanó y Diez de Octubre, informan medios internacionales.

Este tipo de manifestaciones son raras en Cuba, especialmente contra el régimen de Miguel Díaz-Canel, lo que hace que la situación actual sea aún más significativa.

“Anoche las cacerolas sonaron fuertes y ahora siguen. Cortaron la poca señal de internet que había porque la gente permanece en la calle, ni siquiera se puede llamar por teléfono fijo”, comentó un residente que también señaló la presencia de la Policía en la ciudad.

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Los manifestantes, que salieron a la calle “a cara descubierta”, convocaron a otros a unirse, “en algunas calles hay electricidad y en otras no”, añadió el vecino.

A pesar de la llegada de una patrulla policial, los cacerolazos y gritos exigiendo el restablecimiento del servicio eléctrico continuaron en diversos puntos de La Habana y en otras provincias.

En San Miguel del Padrón, Lawton y áreas cercanas al Malecón, los residentes se unieron a las protestas. En La Habana Vieja, los gritos y el ruido de las cazuelas resonaron con fuerza, comunicaron medios internacionales.

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En respuesta a la crisis eléctrica, los medios oficiales informaron que la termoeléctrica Antonio Guiteras había “sincronizado” con el “microsistema del centro” el domingo por la mañana. Sin embargo, se reportaron averías en otras partes del sistema, lo que impidió la recuperación total del servicio.

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La Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba indicó que una avería en el sistema 6KV de Renté causó la caída de un microsistema que abarcaba esa provincia y Guantánamo.

A pesar de los intentos de las autoridades por restablecer el servicio eléctrico, el panorama sigue siendo desalentador. La noche del sábado, tras un breve período de electricidad en algunos barrios, el sistema se desconectó nuevamente, avivando la frustración y la desesperanza entre los ciudadanos.

La situación sigue siendo tensa, y las protestas en la capital cubana reflejan el creciente descontento de la población ante la crisis eléctrica que afecta a la isla.