Una supuesta "prueba de fe" terminó en tragedia en Ohio, donde Ruth Miller enfrenta múltiples cargos de asesinato luego de que las autoridades confirmaran la muerte de su hijo de 4 años, Vincen, y de su esposo, Marcus Miller, de 45 años, en el lago Atwood.

El sheriff del condado de Tuscarawas, Orvis Campbell, indicó que los guardabosques respondieron a llamadas sobre un carrito de golf volcado en el agua la mañana del sábado, con una mujer y tres adolescentes a bordo.

Testigos afirmaron haberle gritado a Miller que frenara, pero el carrito chocó contra un muro de piedra y volcó. La hija de 15 años y los hijos gemelos de 18 lograron salir por sus propios medios.

Sin embargo, basándose en comentarios preocupantes de Miller tras el incidente, las autoridades concluyeron que había conducido intencionalmente hacia el agua con el fin de "entregar" a su hijo menor a Dios.

Confesión de la mujer sobre la entrega de su hijo a Dios

Según Campbell, Miller declaró que alrededor de las 6:00 a.m. ella y su esposo se lanzaron al lago porque sentían que "Dios les estaba hablando y les decía que hicieran cosas para demostrar su valía ante Él". Al parecer, Marcus regresó al lago más tarde, creyendo que no había cumplido correctamente con la prueba.

Testigos vieron a Miller conducir de manera errática con Vincen a bordo alrededor de las 8:00 a.m. La mujer admitió haber arrojado al niño al agua como una "ofrenda a Dios", explicando que creía que ambos padres debían pasar pruebas de fe, y cuando no lo lograron, Vincen pagó el precio.

Hallazgo y cargos

Las autoridades recuperaron los cuerpos de Vincen y Marcus Miller en el fondo del lago. Ruth Miller fue trasladada a un hospital para evaluación psiquiátrica debido a sus declaraciones erráticas.

Además de los dos cargos de asesinato agravado, Miller enfrenta dos cargos de violencia doméstica y uno por poner en peligro a un menor. Podría enfrentar cadena perpetua si es declarada culpable. La comparecencia judicial prevista fue cancelada y aún no se confirma si cuenta con defensa legal.

Campbell calificó la situación como un "delirio espiritual" y destacó que, aunque la familia tenía creencias religiosas, la madre claramente sufrió una crisis mental que derivó en esta tragedia.