Un pequeño municipio del interior de la provincia de Alicante, España, necesita trabajadores para mantener sus servicios y actividades económicas, pero enfrenta un obstáculo que dificulta la llegada de nuevos residentes: la falta de viviendas en condiciones adecuadas para vivir.
Se trata de La Vall d'Alcalà, localidad situada en la comarca de la Marina Alta, que registró 159 habitantes en 2025. Su alcalde, Pablo Martínez, ha advertido sobre la necesidad de encontrar personal que sustituya a profesionales jubilados y evitar que la falta de relevo generacional afecte a la actividad del municipio.
Entre los perfiles que se necesitan figuran albañiles, fontaneros, cuidadores de personas mayores, trabajadores de hostelería para los fines de semana, personal de mantenimiento y peones agrícolas.
Sin embargo, la disponibilidad de empleos no basta para atraer a nuevos trabajadores. Para quienes contemplan trasladarse al municipio, encontrar una vivienda habitable es una de las principales dificultades.

¿Por qué este pueblo de Alicante necesita trabajadores?
La Vall d'Alcalà busca cubrir necesidades de personal en distintos sectores que contribuyen al funcionamiento cotidiano de la localidad.
Los albañiles y fontaneros pueden ser necesarios para realizar reparaciones y obras; los cuidadores, para atender a personas mayores; y los trabajadores de hostelería y del campo, para sostener actividades económicas locales.
La jubilación de profesionales que durante años prestaron sus servicios ha convertido el relevo generacional en una preocupación para las autoridades municipales.
No obstante, la información disponible no corresponde a una convocatoria oficial con plazas concretas, salarios publicados o fechas límite para presentar candidaturas. Se trata de una necesidad laboral y poblacional señalada por el municipio, no de una oferta formal de contratación con condiciones definidas.
Viviendas deterioradas dificultan la llegada de nuevos vecinos
Según la información difundida por medios españoles, numerosas viviendas desocupadas del casco antiguo presentan un deterioro considerable y necesitan reformas antes de poder utilizarse como residencia.
Entre los problemas descritos figuran la humedad, las instalaciones anticuadas y la falta de climatización. Estas condiciones dificultan que los inmuebles puedan alquilarse o venderse de inmediato como viviendas listas para ocupar.
La rehabilitación requiere inversiones y trabajos que pueden retrasar la llegada de quienes estarían interesados en mudarse a la localidad.
Así se genera un círculo difícil de romper: el municipio necesita trabajadores para mantener sus actividades y servicios, pero las personas que podrían cubrir esas necesidades requieren un alojamiento adecuado para establecerse.
La situación también supone una barrera para las familias que podrían plantearse vivir de manera permanente en el pueblo y desarrollar allí un proyecto de vida.
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