En una vereda del departamento de Córdoba, Colombia, ocurrió un fenómeno poco común: decenas de hombres decidieron someterse voluntariamente a la vasectomía, no por campañas estatales ni programas de salud pública, sino a cambio de un recurso vital: tierra.
Todo comenzó en 2002, cuando Erwin Goggel, un empresario suizo-colombiano, llegó a Montería por razones comerciales y terminó adquiriendo un terreno alejado de la carretera por un valor simbólico.
De acuerdo a un reportaje de Noticias Caracol, su objetivo inicial era reforestar, pero su proyecto cambió de rumbo cuando su pareja le hizo una observación clave: la pobreza de las comunidades vecinas sería un obstáculo para el bosque que quería sembrar.
Así era la propuesta
Conmovido por sus propias experiencias de infancia y recordando las enseñanzas de su padre, Goggel ideó una propuesta poco convencional pero con gran impacto: ofrecer parcelas de tierra, 3.5 hectáreas por familia, a hombres que aceptaran someterse a una vasectomía.
El mensaje era claro: si ya tienes hijos, cuídalos y no traigas más al mundo si no puedes garantizarles una vida digna.
"Me acordé de lo que oí hablar de mi padre y les propuse que yo les daba tierra si se operaban, si dejaban de tener hijos, si la tierra era para los hijos que tenían, no para que siguieran teniendo hijos", explicó Goggel en declaraciones recogidas por medios locales.
Así fue como en la vereda El Pantano, en Puerto Escondido, campesinos como Luis Enrique Velázquez decidieron operarse: "Me preparé mentalmente. Sabía que era lo mejor para nosotros y nuestros hijos", contó.
Él y muchos más acudieron a Profamilia en Montería, donde recibieron información, orientación médica y el procedimiento, que es ambulatorio y toma menos de 10 minutos.
A algunos se les entregó directamente la tierra, mientras que otros que no optaron por el terreno recibieron un incentivo económico equivalente a 1.8 millones de pesos colombianos, para invertir en herramientas, ganado o mejoras para su hogar.
La Fundación Tierra y Casa se encargó de formalizar la entrega de terrenos. Las familias comenzaron a cultivar, criar animales y construir viviendas con los materiales del entorno, transformando su realidad con esfuerzo y compromiso.
"Este proyecto no va a solucionar todos los problemas de Córdoba, pero muestra que hay formas de salir de la pobreza con dignidad y conciencia", reflexionó Goggel.
Aunque la propuesta ha sido objeto de críticas y polémicas por el trasfondo ético de condicionar el acceso a recursos por decisiones personales, muchos en la comunidad aseguran que hoy tienen una mejor calidad de vida gracias a ella.
Lo que comenzó como una apuesta social arriesgada, se convirtió en una forma inesperada de desarrollo rural.
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