Dos jóvenes centroamericanos pueden crecer rodeados de dificultades parecidas, tener pocas oportunidades de empleo y enfrentar barreras para continuar estudiando.

Sin embargo, sus caminos pueden terminar siendo completamente distintos. ¿Qué hace la diferencia?

La respuesta podría estar más allá de conseguir un empleo, entrar a una universidad o tener mayores ingresos.

También podría encontrarse en aquello que no siempre aparece en las estadísticas: la capacidad de adaptarse, tomar decisiones, construir relaciones, mantener bienestar emocional y encontrar herramientas para avanzar.

Eso es precisamente lo que una investigación regional intentará descubrir entre jóvenes centroamericanos de Honduras, El Salvador y Guatemala.

Visión Mundial, mediante el Proyecto RISE, trabaja junto a universidades de los tres países para estudiar cómo la salud mental, el capital psicosocial y otros recursos personales y sociales se relacionan con el bienestar y las trayectorias productivas de la juventud.

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Jóvenes centroamericanos bajo la lupa

El estudio lleva un nombre bastante más académico que la pregunta que pretende responder:

“Salud mental, capital psicosocial y su asociación con el florecimiento, bienestar y éxito en las trayectorias productivas de jóvenes del Triángulo Norte Centroamericano”.

Detrás de ese título hay una búsqueda concreta: identificar qué condiciones favorecen que una persona joven avance educativa y laboralmente, especialmente cuando crece en entornos donde las oportunidades son limitadas.

La investigación analizará elementos como salud mental positiva, capital psicológico, capital social, capacidad de adaptación y agencia personal.

También estudiará el denominado “florecimiento juvenil”, un concepto que relaciona la posibilidad de desarrollar capacidades, encontrar bienestar y construir una trayectoria que permita avanzar y alcanzar objetivos.

La apuesta, por tanto, no consiste únicamente en medir los obstáculos que encuentran los jóvenes, sino también los recursos que pueden ayudarles a enfrentarlos.

encuentro
Del 16 al 18 de julio de 2026, investigadores, especialistas y equipos técnicos se reunieron en San Miguel, El Salvador, para participar en el Taller Regional para la Construcción del Protocolo de Investigación sobre Salud Mental y Capital Psicosocial. Foto: Worl Vision.

Tres países buscan respuestas

El primer paso para construir esa radiografía regional se dio del 16 al 18 de julio de 2026 en San Miguel, El Salvador.

Investigadores, especialistas y equipos técnicos de los tres países participaron allí en el Taller Regional para la Construcción del Protocolo de Investigación sobre Salud Mental y Capital Psicosocial.

Participaron representantes de la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC), de Honduras; la Universidad de Oriente (UNIVO), de El Salvador; y la Universidad Rural de Guatemala.

A ellos se sumaron equipos de Visión Mundial de los tres países y especialistas de TeenSmart International.

Durante esas jornadas comenzaron a definir la metodología con la que posteriormente buscarán respuestas comparables entre las juventudes de Honduras, Guatemala y El Salvador.

Y esa comparación será una de las claves, en lugar de observar únicamente lo que ocurre en un país, la investigación permitirá identificar coincidencias y diferencias entre jóvenes centroamericanos.

Son grupos que viven realidades distintas, pero comparten desafíos relacionados con educación, empleo y desarrollo.

No se trata solamente de conseguir trabajo

Durante años, buena parte de las respuestas dirigidas a la juventud se concentran en abrir oportunidades educativas, desarrollar habilidades y facilitar el acceso al mercado laboral.

Esta investigación pretende agregar otra pieza al rompecabezas: conocer hasta qué punto las herramientas personales, la salud mental positiva, las relaciones sociales y la capacidad de responder ante situaciones adversas influyen en las posibilidades de construir una trayectoria productiva sostenible.

Los resultados podrían ayudar a fortalecer programas de empleabilidad y orientar acciones dirigidas a las juventudes de los tres países.

También podrían servir como evidencia para el diseño de políticas y programas que respondan de manera más integral a las condiciones que enfrentan los jóvenes.

aportes

De medir los problemas a entender qué ayuda

La investigación comenzará en Honduras, Guatemala y El Salvador, aunque existe la posibilidad de ampliar posteriormente el estudio hacia otros países de la región.

El desafío ahora será convertir conceptos como bienestar, capital psicológico, adaptación o agencia personal en evidencia.

Es mostrar la capacidad de explicar qué factores realmente están asociados con mejores trayectorias juveniles.

Porque la pregunta parece sencilla, pero la respuesta puede involucrar muchas piezas en este campo.

Centroamérica ya conoce buena parte de las barreras que encuentran sus jóvenes. Esta vez, la mirada se pone en descubrir qué herramientas ayudarán a atravesarlas y avanzar.

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