Miles de personas participaron este lunes en manifestaciones progubernamentales en varios puntos de Irán, según informaron medios vinculados al Gobierno, en un contexto marcado por el movimiento popular que lleva dos semanas enfrentando a las autoridades de la república islámica.

La concentración más concurrida se produjo en las calles de Teherán, donde cientos de ciudadanos portaron banderas nacionales, según imágenes aéreas difundidas por la televisión pública IRIB.

Además, medios estatales reportaron protestas en apoyo al Estado en ciudades septentrionales como Sanandaj, Kermanshah y Rasht, así como en la ciudad central de Shahrekord, mostrando un respaldo importante al régimen en varias regiones.

Líderes políticos iraníes responden a amenazas externas

Entre los altos cargos presentes destacó Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, quien durante su discurso advirtió que Irán responderá a cualquier eventual ataque de Estados Unidos.

"Ven y verás como todos tus recursos en la región serán destruidos, ven y verás como lo que pasa a las bases estadounidenses, barcos estadounidenses y fuerzas estadounidenses", declaró Ghalibaf, según reportó IRIB.

Estas advertencias se producen tras la creciente tensión con el presidente estadounidense, Donald Trump, en un momento de alta sensibilidad política y social en Irán.

¿Cuántas personas han fallecido en Irán por las protestas?

Las manifestaciones en apoyo al Gobierno contrastan con las protestas populares iniciadas a finales del mes pasado en Teherán, motivadas por la inflación y la devaluación de la moneda local, que rápidamente se extendieron a otras regiones del país.

Según la Human Rights Activists News Agency (HRANA), con base en Estados Unidos, los disturbios han dejado al menos 538 muertos.

Sin embargo, estimaciones de la Organización de Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI) elevan la cifra a 3.000 fallecidos, basándose en información de fuentes locales, hospitales y familiares de las víctimas.

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Un futuro incierto para Irán

Analistas internacionales señalan que, mientras el Gobierno organiza manifestaciones de apoyo, el descontento social sigue creciendo.

La combinación de crisis económica, violaciones a derechos humanos y tensiones externas mantiene a Irán en un escenario de alta inestabilidad política, con repercusiones potenciales en la seguridad regional.

El país enfrenta un momento decisivo: fortalecer la legitimidad del régimen frente a su población mientras responde a la presión internacional, al mismo tiempo que miles de ciudadanos continúan expresando su rechazo a la situación económica y social que afecta su vida diaria.