La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), confirmó el inicio de una nueva etapa de incertidumbre dentro de una de las organizaciones criminales más poderosas de México, marcada por disputas internas y una posible escalada de violencia.
El fallecimiento del capo ocurrió durante un operativo militar en el occidente del país y provocó una reacción inmediata del grupo criminal, con bloqueos carreteros, incendios de vehículos y suspensión de actividades en varios estados, hechos que las autoridades interpretan como una demostración de fuerza ante el vacío de poder.
El CJNG ante la ausencia de su líder histórico
Durante más de una década, El Mencho mantuvo un liderazgo centralizado, basado en el control territorial, la disciplina interna y un aparato armado altamente organizado. Su muerte rompe ese equilibrio y abre un proceso de sucesión que, según analistas, podría derivar en fracturas internas o en un reparto regional del poder.
La magnitud del CJNG y su presencia en varios estados hacen prever que el proceso no será inmediato ni pacífico, especialmente ante la falta de un heredero indiscutible.
¿Un relevo desde el círculo familiar?
Una sucesión directa dentro de la familia de El Mencho luce limitada. Su hijo, Rubén Oseguera González, alias El Menchito, cumple cadena perpetua en Estados Unidos, lo que lo excluye de cualquier posibilidad real de liderazgo operativo.
En este escenario, reportes de inteligencia citados por medios especializados apuntan a Juan Carlos Valencia González, hijastro del líder fallecido, conocido como El 03 o R3, como uno de los perfiles con mayores posibilidades de asumir el mando.

El perfil de R3 y su control armado
El peso de R3 dentro del CJNG no radica únicamente en su vínculo familiar, sino en su rol operativo.
Se le atribuye la creación y coordinación del Grupo Élite, considerado el brazo armado más táctico y violento del cártel, encargado de incursiones estratégicas, ejecuciones selectivas y control de plazas en disputa.
Su relevancia es tal que la Administración para el Control de Drogas (DEA) mantiene una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que conduzca a su captura.
No obstante, expertos advierten que su liderazgo podría enfrentar resistencia interna, debido a la estructura descentralizada del CJNG y al poder acumulado por otros mandos regionales.
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Otros nombres que suenan en la disputa
La complejidad del cártel hace probable que otros operadores intenten tomar el control o negociar autonomías territoriales.
Entre los posibles aspirantes figura Audias Flores Silva, alias El Jardinero, identificado como el estratega logístico del grupo y responsable de la administración territorial.
También se menciona a Gonzalo Mendoza Gaytán, El Sapo, vinculado al aparato militar del CJNG y al reclutamiento y adiestramiento de sicarios.
A ellos se suma Julio Alberto Castillo Rodríguez, El Chorro, yerno de El Mencho y operador clave en el puerto de Manzanillo, cuyo poder se concentra en el manejo financiero.
Ricardo Ruiz Velasco, Doble R, completa la lista de figuras con influencia, al operar en la zona metropolitana de Guadalajara, uno de los principales centros neurálgicos del cártel.
Violencia y reacomodo criminal
Tras la muerte de El Mencho, se registraron hechos violentos en Jalisco, Michoacán, Colima, Guanajuato, Nayarit y otros estados, con bloqueos, incendios y ataques a infraestructura, lo que refleja el impacto inmediato del golpe al liderazgo del CJNG.
Especialistas coinciden en que la forma en que se resuelva la sucesión será determinante para el futuro del cártel y para el nivel de violencia que enfrentará México en los próximos meses.
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