En la iglesia episcopal San Mateo, en Maryland, hay documentos que reflejan el miedo de muchas familias inmigrantes. Son papeles donde padres indocumentados dejan por escrito quién cuidará de sus hijos si un día no regresan a casa.
En la mayoría de esos casos, el nombre que aparece es el del padre Vidal Rivas. El sacerdote ha asumido la custodia legal de 26 niños cuyos padres temen ser detenidos o deportados ante el aumento de operativos migratorios en Estados Unidos.
La decisión no responde a un abandono, sino a un acto desesperado de protección.
"Los padres no quieren dejarlos, pero sienten que no tienen opción", explicó Rivas, citado en una publicación de Noticias Univision.
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Muchos de los niños nacieron en Estados Unidos y son ciudadanos, mientras sus padres viven sin estatus migratorio. El mayor temor es que, ante una detención repentina, los menores queden solos o terminen bajo custodia del Estado.
Para enfrentar ese riesgo, algunas familias comenzaron a establecer tutorías legales. El proceso se realiza conforme a la ley de Maryland y permite que una persona de confianza asuma el cuidado de los menores en caso de ausencia de los padres.
Niños quieren quedarse en Estados Unidos
María de los Ángeles Rivas, conocida como Angelita, y esposa de Rivas, acompaña a las familias en este proceso. "Hay niños que dicen que no quieren irse porque aquí nacieron, aquí están sus amigos y su escuela. Eso parte el corazón", relató.
Durante los últimos meses, la iglesia ha sido testigo de escenas difíciles: padres llorando mientras firman documentos, madres explicando a sus hijos decisiones que ni ellas mismas quieren tomar. Una mujer salvadoreña, con una hija de 13 años con autismo, contó que vive con el miedo constante de ser detenida al salir a trabajar o comprar alimentos.
Actualmente, los 26 niños bajo tutela cuentan con el respaldo de la Iglesia episcopal y donaciones solidarias que servirían para cubrir alimentación y cuidados básicos si fuera necesario. El sacerdote asegura que su compromiso es brindarles estabilidad y protección.
Sin embargo, el impacto ya se siente, incluso sin separaciones. "Ver agentes migratorios en los barrios latinos genera ansiedad en los niños. Aunque no se lleven a sus padres, el daño emocional ya está ahí", advirtió Angelita.
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