El sacerdote Sergio Romero, de la ciudad de Deán Funes, Córdoba, Argentina, presentó su renuncia al ministerio sacerdotal luego de que se hiciera viral un video en el que se lo ve ofreciendo sexo oral a un camionero.
La decisión fue aceptada por el obispo local, Enrique Eguía Seguí, quien confirmó públicamente que Romero dejó sus funciones dentro de la Iglesia.
La renuncia fue presentada el pasado 12 de mayo y, según informó el obispo, fue aceptada en el marco de una crisis institucional que generó fuerte impacto en la comunidad religiosa.
A partir de ahora, el propio Eguía asumirá las responsabilidades pastorales del sacerdote renunciante, hasta que se designe a un nuevo párroco.

"Nos toca cuidar la fe del pueblo fiel, la credibilidad de la Iglesia y el acompañamiento de las personas", afirmó el obispo en declaraciones al canal 2 de Deán Funes, al tiempo que aseguró que Romero no será excluido de la comunidad y que seguirá siendo acompañado espiritualmente.
Con la aceptación de la renuncia, quedó suspendida la investigación eclesiástica que había sido iniciada bajo el Código de Derecho Canónico por "comportamiento inapropiado a la dignidad sacerdotal".
El video que desencadenó la renuncia del sacerdote Sergio Romero
El video que circuló ampliamente por redes sociales y servicios de mensajería muestra a Romero, vestido de civil, acercándose al camión tras estacionar su vehículo utilitario. Allí, saluda al conductor y le hace una propuesta sexual explícita.
El camionero, visiblemente sorprendido, rechaza la oferta y el sacerdote se retira sin mayor insistencia.
El hecho generó una fuerte repercusión, tanto dentro como fuera de la comunidad religiosa local, donde Romero había ejercido durante más de 27 años.
También ocupaba cargos relevantes dentro de la diócesis, como vicepresidente de Cáritas y miembro del Consejo Presbiteral.
Qué dice el Derecho Canónico
La Iglesia contempla este tipo de situaciones a través del Código de Derecho Canónico. El canon 1717 establece que, al tomar conocimiento de un posible delito, el superior eclesiástico debe iniciar una investigación previa.
Esta debe realizarse con cautela, protegiendo la reputación de los involucrados, y tiene como finalidad determinar si procede un proceso penal formal.
En este caso, la investigación había sido abierta por el obispo Eguía tras la difusión del video, pero quedó sin efecto al aceptarse la renuncia del sacerdote.
El impacto y las reacciones
El Instituto Presbítero Sagrado Corazón, al que pertenecía Romero, expresó "tristeza y confusión" ante lo sucedido.
Aunque el sacerdote no hizo declaraciones públicas, en mensajes privados aseguró sentirse "fortalecido por las oraciones" de personas que aún le brindan apoyo.
Mientras tanto, en la diócesis de Deán Funes continúa el proceso de reorganización tras la salida del sacerdote.
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