No aparecía en los titulares, tampoco figuró entre los capos más conocidos de Honduras. Mientras nombres como "Porky", "Cholo Houston" o los hermanos Valle ocuparon portadas, "La Negra Tomasa" permanecía lejos de los reflectores.
Sin embargo, según la acusación de Estados Unidos, durante ese mismo tiempo desempeñó un papel clave en una estructura dedicada a mover cocaína desde Sudamérica hasta territorio estadounidense.
Su historia no comenzó con una captura ni terminó con una extradición, comenzó mucho antes, en 2013.
Inició cuando, de acuerdo con la investigación de la Administración para el Control de Drogas (DEA), participó en operaciones de tráfico internacional que se extendió durante más de una década.
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"La Negra Tomasa": once años bajo la lupa de la DEA
Los documentos judiciales estadounidenses señalan que La Negra Tomasa, identificado como Evelin Gilberto Herrera, integró una organización criminal dedicada al tráfico de cocaína desde 2013 hasta abril de 2024.
La acusación sostiene que su papel iba más allá del simple transporte de cargamentos.
Según la investigación, era responsable de coordinar, dirigir y gestionar operaciones relacionadas con el traslado de cocaína que salía de Sudamérica, cruzaba Centroamérica y México y tenía como destino final los Estados Unidos.
Durante ese período, su nombre prácticamente pasó desapercibido para la opinión pública.
Pero las agencias antidrogas estadounidenses reconstruían la estructura de la organización y el papel que presuntamente desempeñó dentro de ella.

Una identidad distinta para moverse entre dos países
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue que "La Negra Tomasa" utilizó otra identidad.
Además de llamarse Evelin Gilberto Herrera, las autoridades establecieron que también se identificó como Mateo Fernando Morales Martínez.
A eso se sumó otra particularidad: poseía nacionalidad hondureña y guatemalteca.
Esa era una condición que le permitía desenvolverse entre ambos países mientras, según la acusación, mantenía activa su participación dentro de la estructura criminal.
Las autoridades no sostienen que esas circunstancias constituyeran un delito por sí mismas, pero forman parte de los elementos del expediente.
Frente a la justicia estadounidense
La investigación se presentó ante la Corte Federal del Distrito Este de Texas, donde a Herrera lo acusan de conspiración para fabricar y distribuir cinco kilogramos o más de cocaína, con conocimiento de que la droga sería importada ilegalmente a Estados Unidos.
También enfrenta un cargo por fabricación y distribución de esa misma cantidad de cocaína.
La acusación sostiene que las operaciones atribuidas a La Negra Tomasa se desarrollaron durante más de once años.
En ese período abarcaron varios países de la región, convirtiendo el caso en una investigación de alcance transnacional.
El final de los años en las sombras
La etapa de anonimato terminó en Guatemala y en un operativo lo capturaron en Chiquimula.
Meses después, el 17 de septiembre de 2025, lo extraditaron a Estados Unidos para responder ante la justicia federal.
Con su traslado concluyó el recorrido de un hombre que, durante más de una década, evitó convertirse en un rostro conocido.
Pero la acusación estadounidense asegura que desde hacía años fue uno de los operadores de una red que se dedicó al tráfico internacional de cocaína.
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