Brasil enfrenta conmoción por dos tragedias ocurridas en menos de 24 horas en actividades de aventura. El caso más reciente involucró a Rosemary Suzart García, una senderista de 59 años, quien murió el domingo tras caer desde una altura aproximada de 30 metros en la zona ecológica de Grutas do Spar, en Maricá, Río de Janeiro.

Medios brasileños reportaron que la mujer realizaba una excursión en el área cuando perdió el equilibrio.

De acuerdo con testimonios recogidos por medios de Brasil, García caminaba junto a un grupo numeroso cuando se apartó hacia un sendero cercano a un mirador natural para aplicarse repelente contra insectos.

Al levantar una pierna, perdió estabilidad en una zona inclinada y resbaló hacia el vacío.

View post on X

Un testigo, identificado como Giovani Maximino, relató que el guía reaccionó de inmediato e intentó sujetarla del brazo. Sin embargo, la fuerza del movimiento casi arrastró también al guía, quien logró sostenerse de la raíz de un árbol.

TAMBIÉN: 'La cuerda': así alertaron testigos antes de que joven fuera lanzada al vacío

Rosemary Suzart García llevaba equipo de seguridad recomendado para la ruta, entre casco, guantes y calzado de protección. Bomberos acudieron al lugar para realizar las labores de rescate, mientras las autoridades revisan la logística del recorrido y las condiciones del trayecto.

Muerte de Maria Eduarda Rodrigues

La tragedia en Maricá ocurrió apenas un día después de otro accidente mortal en el estado de São Paulo. El sábado 13 de junio, Maria Eduarda Rodrigues de Freitas, de 21 años, murió durante una actividad extrema en la llamada Ponte do Esqueleto, en Limeira.

La Policía brasileña indicó que la joven no tenía conexión con las cuerdas de seguridad al momento del salto.

Aunque algunos reportes iniciales hablaron de bungee jumping, medios internacionales y autoridades describieron la actividad como rope jump, una modalidad distinta que utiliza cuerdas de baja elasticidad para generar un movimiento pendular.

View post on X

La víctima cayó desde unos 40 metros después de que el personal a cargo no conectara su arnés al sistema de seguridad.

La Policía detuvo a tres instructores vinculados directamente con el salto. Las autoridades investigan presuntas fallas graves en los protocolos, la falta de permisos y la operación informal de la actividad en la estructura ferroviaria en desuso.

Los dos casos encendieron alertas sobre la supervisión de actividades de alto riesgo en zonas turísticas de Brasil. Familiares, testigos y usuarios en redes sociales exigen controles más estrictos para evitar que nuevas excursiones o deportes extremos terminen en tragedia.

LEE: Este fue el error que terminó con la vida de una joven en un salto bungee