Apenas pasaron unos tres meses desde que dos hondureños ingresaron a Guatemala cuando una persecución policial en Mixco puso sus nombres bajo la lupa de las autoridades.

No fue un control migratorio ni una revisión rutinaria lo que reveló su presencia. El rastro apareció después de un ataque armado que dejó dos personas heridas en la colonia Berlín, zona 10 de Mixco.

Los sospechosos intentaron alejarse en una motocicleta, según la versión de la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala. Agentes comenzaron a seguirlos hasta interceptarlos en otro punto de ese municipio.

Cuando la persecución terminó, surgió un dato que conectó directamente el caso con Honduras: los dos detenidos eran hondureños y uno salió de prisión apenas meses antes.

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Dos hondureños detrás de la persecución en Mixco

Los detenidos fueron identificados por las autoridades guatemaltecas como Miguel “N”, alias “Ángel”, de 28 años, y Óscar “N”, alias “Coca”, de 25 años.

La PNC los señala como presuntos integrantes activos de la Mara Salvatrucha (MS-13).

El episodio que llevó hasta ellos comenzó en la 2ª avenida de la colonia Berlín, donde un hombre de 33 años y una mujer de 54 resultaron heridos por disparos y tuvieron que ser trasladados a un centro asistencial.

Tras conocerse el ataque, agentes de la Comisaría 16 comenzaron el seguimiento de los sospechosos. La persecución concluyó en la 2ª calle y 16 avenida, zona 1 de Mixco, donde fueron capturados.

Pero con las detenciones comenzó a aparecer otra parte de la historia.

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Tres meses antes llegaron a Guatemala

Las investigaciones preliminares de la Policía guatemalteca establecen que ambos hondureños ingresaron al país aproximadamente tres meses antes de su captura.

Ese dato reduce a unas pocas semanas el período entre su llegada a territorio guatemalteco y el episodio que ahora los mantiene bajo investigación.

Por ahora, la información divulgada por las autoridades no establece cuándo exactamente cruzaron la frontera, por qué viajaron a Guatemala ni qué actividades desarrollaron durante esos tres meses.

Tampoco permite concluir que su traslado desde Honduras estuviera relacionado con la estructura criminal a la que la PNC asegura que pertenecen.

Lo que sí aparece en las pesquisas es el antecedente de uno de los capturados.

Había salido de prisión en mayo

Según información policial divulgada en Guatemala, Miguel “N” permaneció recluido en Honduras por el delito de robo y recuperó su libertad en mayo de 2026.

En mayo salió de prisión en Honduras y las autoridades guatemaltecas calculan que los dos hombres ingresaron a ese país aproximadamente tres meses antes de ser capturados y, a inicios de septiembre, uno de ellos nuevamente quedó bajo custodia, esta vez fuera de Honduras.

Hasta ahora no se precisa cuánto tiempo permaneció en la cárcel ni en qué centro penal hondureño estuvo recluido ni cuándo abandonó Honduras después de recuperar su libertad.

Esos vacíos impiden reconstruir completamente el recorrido, pero dejan establecido que su paso de una cárcel hondureña a Guatemala ocurrió en cuestión de meses.

evidencia de hondureños
A los capturados se les incautaron dos pistolas con el registro esmerilado, dos cargadores y 15 municiones, además de una motocicleta placa M-788LZT, en la que presuntamente pretendían darse a la fuga, así como dos teléfonos celulares. Foto: PNC Guatemala.

Lo que encontraron después del ataque

La captura dejó otros elementos que ahora forman parte de la investigación: se decomisaron dos pistolas con sus registros esmerilados, dos cargadores y 15 municiones, de acuerdo con el reporte de la PNC.

También quedó bajo custodia la motocicleta en la que presuntamente intentaban escapar y dos teléfonos celulares.

Las autoridades deberán establecer mediante las investigaciones y peritajes correspondientes si las armas decomisadas se utilizaron en el ataque y cuál habría sido la participación individual de cada detenido.

Un recorrido todavía con espacios en blanco

La captura permite conocer cómo terminó la persecución, pero no se sabe en qué ilícitos participaron en los tres meses que llevaban en Guatemala.

No se informó públicamente dónde residían, qué hicieron durante ese período, cuándo abandonaron Honduras ni si las autoridades investigan otros hechos en los que pudieran haber participado.

Lo que comenzó como la respuesta policial a un ataque armado abrió otra investigación: reconstruir el rastro que dejaron dos hondureños durante sus primeros meses en Guatemala.

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