El incidente ocurrió el pasado martes 22 de abril, a unos cinco kilómetros del centro de Pahalgam, cuando presuntos insurgentes abrieron fuego contra un grupo de turistas, dejando al menos 26 personas muertas y una decena más heridas.
Según Bhatt, justo antes de su turno en el canopy, conocido también como tirolesa, escuchó al operador decir tres veces "Allahu Akbar" (Dios es grande, en árabe), y segundos después comenzaron los disparos.
"Mientras me deslizaba no me di cuenta de nada. Pero 20 segundos después de terminar de grabar el video comprendí que se trataba de un ataque. Vi a cinco o seis personas recibir un disparo", declaró Bhatt a la agencia ANI.
La grabación, que se ha viralizado en redes sociales como X, antes Twitter, muestra a Bhatt disfrutando del recorrido aéreo, mientras al fondo pueden escucharse los primeros disparos.
Masacre en la Cachemira
El ataque fue el más letal contra civiles en la Cachemira india en los últimos 25 años, y ha reavivado la preocupación por la seguridad en una región históricamente marcada por el conflicto entre India y Pakistán desde su separación en 1947.
Desde 1989, Cachemira vive una insurgencia armada que ha cobrado decenas de miles de vidas.
Hasta ahora, no se han reportado arrestos relacionados con el ataque, y la Policía continúa con las investigaciones.
Las ya frágiles relaciones entre India y Pakistán han escalado a un punto crítico tras un mortal ataque ocurrido el martes en la disputada región de Jammu y Cachemira.
El ataque, atribuido al grupo militante Frente de Resistencia, ha desatado una nueva ola de tensión en una zona históricamente marcada por enfrentamientos y reclamos territoriales. Aunque Pakistán ha negado cualquier participación, el gobierno indio acusa a Islamabad de apoyar a grupos extremistas que operan en la región.
Como respuesta inmediata, Nueva Delhi anunció severas medidas: cerró un cruce fronterizo clave, suspendió la cooperación en un tratado bilateral sobre reparto de aguas y congeló todos los vínculos diplomáticos y comerciales con Pakistán.
Por su parte, Islamabad respondió con represalias similares, incluyendo la cancelación de visas y la suspensión del comercio bilateral.
Desde hace décadas, Cachemira ha sido escenario de un conflicto prolongado, donde operan diversos grupos militantes que exigen la independencia de la región o su anexión a Pakistán. La violencia ha dejado decenas de miles de muertos y ha impedido cualquier avance sostenible hacia la paz entre ambos países.
Con ambas potencias nucleares endureciendo su postura, la comunidad internacional observa con preocupación el deterioro de la estabilidad en esta conflictiva región del Himalaya.
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