Una lancha deportiva navegaba rumbo a Luisiana transportaba un cargamento de cocaína que prometía millones y más de una veintena de migrantes que apostaban todo por llegar a Estados Unidos.

La cocaína permanecía escondida en un compartimiento secreto bajo un colchón del camarote del capitán.

El escondite parecía suficiente, pero la organización no imaginó que, debajo del material con el que envolvieron los paquetes, quedarían unas huellas dactilares que años después terminarían en una sala de un tribunal federal.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló que el hondureño Olvin Javier Velásquez Maldonado, de 40 años, conspiró para transportar cocaína y facilitar el ingreso ilegal de migrantes a territorio estadounidense.

Por esos ilícitos lo condenaron a más de cuatro años de prisión.

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El viaje de cocaína comenzó en Utila

La investigación reconstruyó que, en febrero de 2022, Velásquez Maldonado y otros prepararon una travesía desde Utila, en Islas de la Bahía, hasta Cocodrie, Luisiana, utilizando la embarcación M/V Pop.

El plan no consistía únicamente en mover droga, a bordo viajaban también más de 20 hondureños que buscaban ingresar ilegalmente a Estados Unidos.

Según las autoridades estadounidenses, muchos de ellos habían pagaron hasta 20 mil dólares para realizar el viaje.

Mientras los migrantes ocupaban parte de la embarcación, la organización ocultó aproximadamente 24 kilogramos de cocaína en un compartimiento construido debajo de un colchón dentro del camarote del capitán.

Olvin Javier
El territorio hondureño es utilizado por narcotraficantes que, desde América del Sur envían cargamentos de droga a Estados Unidos. - Foto: cortesía de la Policía Nacional.

La avería que cambió el rumbo

La travesía no terminó como estaba prevista y durante el recorrido, la embarcación sufrió problemas mecánicos y quedó varada en el mar.

Los organizadores intentaron rescatar la operación enviando otra lancha con combustible para continuar el viaje.

Pero antes de que la ayuda llegara, la Guardia Costera de Estados Unidos localizó el barco frente a las costas de Luisiana y lo remolcó hasta el puerto de Jean Lafitte.

Lo que parecía una inspección rutinaria fue el principio del fin para la organización que operó en el mar Caribe.

La prueba estaba debajo del colchón

Durante el registro, los agentes descubrieron el compartimiento oculto y encontraron los 24 kilogramos de cocaína cuidadosamente empaquetados.

Sin embargo, el hallazgo más importante no fue únicamente la droga, sino, las huellas dactilares de Velásquez Maldonado debajo del material utilizado para envolver los paquetes.

Esa evidencia lo vinculó directamente con el cargamento, según los documentos judiciales y fue una de las piezas centrales de la investigación federal.

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Un caso que unió dos negocios criminales

Para las autoridades estadounidenses, el expediente mostró cómo una misma organización aprovechó una sola embarcación para obtener ganancias por dos vías.

Una, transportar cocaína y dos, trasladar migrantes que pagaron miles de dólares por llegar ilegalmente a Estados Unidos.

Al final, ni el compartimiento secreto construido bajo un colchón evitó que la droga se encontrara.

Tampoco impidió que unas huellas dactilares fueran la prueba que ayudó a cerrar el caso y llevar a uno de los involucrados a prisión.

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