La exmodelo coreana Hang Mioku, de 54 años, quedó desfigurada años atrás, luego de que se inyectara aceite de cocina en el rostro.
Los médicos se negaron a ponerle silicona al diagnosticarle problemas psicológicos, ya que se había sometido a tratamientos cosméticos desde que tenía 28 años.
Su caso se transmitió en varias televisoras de su país, lo que motivó a que cientos de personas donaran dinero para pagar una operación que le devolviera la sonrisa.
En las primeras 10 intervenciones, los cirujanos retiraron 60 gramos de silicona, aceite y otras sustancias de su rostro. Además de 200 gramos de silicona de su cuello. Sin embargo, sigue irreconocible y los niños se burlan de ella.
Lo último que se supo de la mujer que inició estos tratamientos en busca de una piel suave, refiere The Daily Mail, es que trabajaba en una tienda surcoreana de ropa usada y que recibía ayuda del Estado.
Presión social por la belleza
Corea del Sur es una de las 20 economías más importantes del mundo y destaca por sus avances tecnológicos, pero también por los procedimientos aplicados en la industria de la belleza, la cosmética y las cirugías estéticas.
Gracias al K-Pop, muchas fans se han familiarizado con los aspectos culturales de dicho país, pues hay idols que han expresado de manera directa que se han sometido a dietas rigurosas para lucir "bien", aunque también se debe a las fuertes críticas en su contra por parte de los usuarios coreanos que critican su apariencia.
La presión por cumplir con ideales de belleza puede tener consecuencias devastadoras, como lo demuestra el caso de Hang Mioku, la exmodelo cuya obsesión por alcanzar un rostro perfecto la llevó a quedar irreconocible.

