Más de 60 exmilitares y sus familias terminaron detenidos este lunes dentro de las oficinas del Congreso en Washington. El grupo pedía detener los ataques y bombardeos actuales contra el país de Irán.
La protesta fue organizada por veteranos que pelearon en Irak y Afganistán, quienes aseguran conocer el dolor real de las batallas. Durante el evento, entregaron flores y realizaron actos en memoria de los caídos.
Los oficiales de policía realizaron los arrestos luego de que los manifestantes se negaran a salir del edificio voluntariamente. Entre las personas capturadas hay adultos mayores y soldados retirados con discapacidades físicas de guerra.
Esta marcha sucede justo cuando el gobierno confirmó que varios soldados estadounidenses han resultado heridos en las últimas semanas. Los manifestantes dicen que su experiencia es clave para evitar más muertes innecesarias.
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El dolor de la guerra frente a las decisiones políticas en Washington
Muchos veteranos creen que el Congreso debe escuchar más a los soldados que a los expertos en política exterior. Ellos aseguran que la diplomacia es el único camino para salvar vidas.
“Como veterana, sé el daño que las guerras le hacen a la gente y a los soldados. Hablo de vidas perdidas y de heridas que nunca sanan por completo”, explicó Christina Sarson.

Sin embargo, los políticos defienden el uso de la fuerza para proteger la seguridad del país y el precio del petróleo. Dicen que es necesario detener amenazas externas para mantener la estabilidad económica.
Los exsoldados responden que el trauma psicológico es un precio muy alto que los gobernantes no suelen pagar. La sociedad siente un cansancio generalizado por enviar tropas a conflictos lejanos una vez más.
Varios grupos de familiares exigen ahora una reunión cara a cara con los líderes del Congreso. Ellos critican que se gaste tanto dinero en armas mientras faltan recursos para la salud.
Excombatientes piden cambiar la fuerza por el diálogo y la paz
Los organizadores de la protesta denunciaron que el dinero de los impuestos debería usarse para ayudar a la gente. La toma del edificio buscaba mostrar que las familias sufren mucho con cada despliegue.
Los manifestantes están muy preocupados por el envío constante de nuevos batallones a zonas de peligro. Creen que el país debe romper el círculo vicioso de peleas que ha durado muchos años.

A pesar de ir a la cárcel, los líderes de la marcha prometieron que seguirán protestando en las calles. Su meta es que los derechos humanos sean más importantes que el control militar.
La tensión en el Medio Oriente sigue siendo alta mientras el mundo observa los movimientos de las tropas. Estos arrestos han despertado una nueva discusión sobre qué tan justo es este nuevo combate.
Los detenidos salieron libres tras unas horas, pero el mensaje quedó claro en las oficinas del gobierno. Los familiares prometieron que no descansarán hasta que los políticos decidan hablar en lugar de pelear.
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