Un hecho inusual y polémico se registró en un cementerio de Quibdó, Colombia, cuando un hombre interrumpió un sepelio exigiendo el pago de una supuesta deuda que el difunto mantenía con él.

La escena, grabada por asistentes y difundida en redes sociales, ha causado revuelo en el país.

El video muestra el momento en que el sujeto, vestido con camiseta negra y pantalón azul, se posiciona frente a la bóveda donde iba a ser depositado el ataúd, bloqueando el paso e increpando a los presentes para exigir el dinero que presuntamente se le adeudaba.

La reacción de los asistentes no se hizo esperar: algunos intentaron disuadirlo, mientras que otros manifestaron su repudio e indignación.

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Incluso, uno de los presentes se le acercó visiblemente molesto y lo golpeó con una botella plástica, lo que derivó en una tensa discusión que obligó al presunto acreedor a retirarse momentáneamente del lugar.

El cementerio, visiblemente saturado, mostraba a jóvenes y adultos ubicados incluso sobre otras tumbas debido al reducido espacio disponible, lo que generó una escena caótica mientras el ataúd aún no era ingresado.

Una vez se permitió el avance del sepelio, el hombre se mantuvo en el lugar conversando con otros asistentes. La situación, aunque tensa, no pasó a mayores, pero reabrió el debate sobre los métodos de cobro de deudas y el avance de prácticas como el “gota a gota”.

Un reflejo de una problemática en Colombia

Este episodio, más allá de lo anecdótico, expone una situación de fondo que afecta a miles de colombianos: el crecimiento del sistema informal de préstamos, conocido como "gota a gota".

Esta modalidad, que aplica intereses que pueden superar el 600% anual, afecta especialmente a familias de bajos recursos y microempresarios excluidos del sistema bancario formal.

Actualmente, cerca del 41% de los hogares de bajos ingresos en Colombia recurren a este tipo de préstamos, lo que genera una dependencia peligrosa de redes informales que, en muchos casos, están ligadas a estructuras criminales.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades para frenar estas prácticas, el fenómeno sigue creciendo, impulsado por la necesidad y la falta de acceso a créditos formales.

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