Al menos 64 personas fallecieron y otras 80 resultaron heridas tras la colisión de dos trenes ocurrida este miércoles cerca de la localidad de Urda, en la provincia de Toledo, al sur de Madrid, según el balance inicial que encabeza la información proporcionada.
El accidente se registró alrededor de las 08:54 horas locales, cuando dos convoyes de las compañías Renfe e Iryo chocaron en un tramo ferroviario descrito como una larga recta con aparente buena visibilidad.
Imágenes del lugar mostraban ambos trenes parcialmente descarrilados, uno de color blanco y perteneciente a Renfe, empotrado contra otro rojo de Iryo. La emergencia provocó un amplio despliegue de equipos de rescate, helicópteros y personal sanitario.
El Ministerio del Interior movilizó efectivos de la Unidad Militar de Emergencias para apoyar las labores de atención y rescate. Asimismo, el centro de transfusión de sangre de la Comunidad de Madrid hizo un llamado urgente a la población para donar sangre ante la posibilidad de que aumentaran las necesidades hospitalarias.
Autoridades expresan pesar por la tragedia
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, manifestó su consternación por el accidente y canceló su participación en una cumbre sobre la obesidad. Su partido, el PSOE, también suspendió las actividades de campaña previstas para la jornada.
Por su parte, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, expresó su preocupación por lo ocurrido.
El rey Felipe VI lamentó el siniestro y transmitió sus condolencias a las familias de las víctimas, además de expresar su apoyo a las personas heridas y a los equipos que trabajan en la emergencia.
"Lo primero es lamentar esa desgracia terrible. Transmitir a las familias nuestro pésame, nuestra tristeza, nuestro apoyo, nuestro cariño en un momento tan duro, tan difícil", declaró el monarca ante los medios de comunicación.
Felipe VI también reconoció el trabajo de los servicios de emergencia y señaló que tenía previsto regresar a Madrid para seguir de cerca la situación y conocer nuevos detalles sobre lo sucedido.

Solidaridad internacional y suspensión de actividades
La tragedia generó reacciones de solidaridad en Europa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó su pesar y ofreció apoyo a las autoridades españolas. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó el hecho como un "drama ferroviario terrible".
En España, diferentes instituciones y organizaciones suspendieron actos públicos en señal de duelo. La Federación Española de Fútbol anunció la suspensión de los 24 encuentros previstos para este miércoles en la primera eliminatoria de la Copa del Rey.
Sin embargo, Vox, partido de extrema derecha, mantuvo su agenda y argumentó que el luto no debía utilizarse para silenciar las denuncias sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias.
Un nuevo golpe para la red ferroviaria española
El accidente ocurre meses después de otra grave tragedia ferroviaria registrada en Adamuz, Andalucía, el 18 de enero, cuando la colisión de dos trenes de alta velocidad dejó 46 fallecidos, según el material proporcionado.
Aquel siniestro reavivó el debate sobre el mantenimiento de las vías, la seguridad de los pasajeros y la gestión de la infraestructura ferroviaria, además de provocar críticas de sectores de la oposición contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
España cuenta con una red de aproximadamente 4,000 kilómetros de vías de alta velocidad, una de las más extensas del mundo. La nueva colisión vuelve a poner bajo escrutinio la seguridad del sistema ferroviario, mientras las autoridades trabajan para esclarecer las causas del accidente.
Por el momento, la información disponible no permite establecer qué provocó el choque. Se espera que las investigaciones y los nuevos balances oficiales permitan precisar el número de víctimas y las circunstancias en las que ocurrió la tragedia.
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