La conmovedora historia de Gualterio Canezza le ha dado la vuelta al mundo, después que se viralizara que el menor de 13 años se sube a lo alto de un molino en la localidad de Jubileo, Argentina, para poder enviar su tarea. 

El menor vive en el medio del campo y todos los días para poder enviar su tarea, en medio de las clases virtuales por la pandemia, sube al molino buscando la señal que le permite utilizar WhatsApp

Según recoge Infobae, el menor envía todos los días las respuestas a los trabajos que envían los profesores de las 14 materias que cursa en la Escuela de Educación Agrotécnica (E.E.A.T.) N° 02 "Justo José de Urquiza", que se encuentra a cinco kilómetros del municipio de Villaguay. 

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Uno de sus maestros, Arturo Humberto Barhich, vio la foto del menor subido al molino, pidió permiso a sus padres y realizó un posteo en Facebook. Desde ese momento la historia de Gualterio se viralizó y ahora está más cerca de poder tener una buena conexión de internet en su localidad.  

“Este niño es un alumno mío de la Escuela Urquiza, se llama Gualterio, un fenómeno, se tiene que subir al molino para tener señal y de esta manera baja sus actividades!!! Este año entregó de forma impecable todas sus etapas en tiempo y forma!!!”, escribió el docente en su perfil de Facebook.

Tras darse a conocer la publicación del maestro, medios locales le buscaron para entrevistarlo y él comentó la forma en la que le sorprendió ver cómo el adolescente hace hasta lo imposible para enviar su tarea. 

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“Casi no llegué a conocer a Gualterio porque por la pandemia se suspendieron las clases presenciales, pero continuamos con videollamadas y la verdad es que, a pesar de las dificultades por la falta de conectividad, él superó ampliamente las expectativas dado que en tiempo y forma entrega todas sus tareas”, expresó el profesor a Infobae.

Añadió que “le enviaba sus actividades por WhatsApp, las resolvía, y al día siguiente me pedía más”.

El pequeño puso su vida en riesgo cada vez que debió subirse al molino para poder estudiar. Foto: FB

Una vida humilde en el campo 

El adolescente vive con sus padres, en un lugar “perdido” en el medio del campo. Para acceder a su hogar hay que desviarse en un punto específico, tomar un camino de tierra y continuar por unos 15 kilómetros tierra adentro cerca del departamento de Villaguay. 

Por la pandemia, Gualterio se quedó en el hogar familiar y cuando vuelvan las clases presenciales regresará al internado de la escuela Agrotécnica en donde comparte de lunes a viernes con 150 estudiantes.

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