El fin del TPS podría obligar a llenar maletas en Estados Unidos con ropa, documentos y los restos de una vida construida durante años. Pero en algunas faltaría lo más importante: los hijos.

El fin del TPS para hondureños coloca sobre la mesa una decisión que golpea directamente a las familias: regresar a Honduras y dejar a sus hijos menores en Estados Unidos.

No se trata únicamente de perder un permiso migratorio. Para algunos padres, retornar significa preguntarse qué ocurrirá con niños y jóvenes que crecieron en territorio estadounidense y cuya vida, escuela, amistades y futuro están allá.

Juan Flores, presidente de la Fundación 15 de Septiembre, advirtió que dentro de la comunidad hondureña existe “pánico” ante el escenario que enfrentan tras la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS).

Y detrás de ese temor aparece una preocupación todavía más íntima: hay familias que no quieren llevar a sus hijos menores a Honduras si finalmente tienen que regresar.

De interés: 25 años de TPS y una pregunta incómoda para Honduras

Fin del TPS pone a las familias frente a una difícil decisión

"Ellos crecieron en Estados Unidos, estudiaron aquí y tienen una vida. Uno piensa cómo les podemos cambiar esa vida de golpe", dice el hondureño Alfredo Sandoval.

Para esas familias, la pregunta ya no es solamente cuándo regresar o qué hacer con el trabajo, la vivienda y los bienes acumulados durante años.

También tendrían que resolver con quién dejar a sus hijos y cómo continuar siendo padres a miles de kilómetros de distancia.

El dilema puede ser especialmente duro entre quienes tienen hijos nacidos en Estados Unidos o menores que pasaron buena parte de su vida en ese país.

Mientras los padres quedarían expuestos al retorno por su situación migratoria, sus hijos podrían tener condiciones distintas para permanecer.

Así, una decisión migratoria entra hasta la sala de una casa: ¿regresar todos a Honduras o romper temporalmente la familia para que los hijos continúen la vida que ya construyeron?

fin del TPS
El fin del TPS deja a miles de hondureños sin el amparo que les daba este estatus y ahora es salir voluntariamente o ser deportados. Foto: cortesía.

"La comunidad migrante entró en pánico"

Flores aseguró que el impacto entre los hondureños no es únicamente migratorio. “Ahora mismo hay un impacto emocional, muy triste porque la comunidad migrante entró en pánico”, manifestó.

Según explicó, la cancelación se anunció hace meses y durante ese periodo organizaciones de migrantes realizaron gestiones ante el Congreso de Estados Unidos y las Cortes Federales, además de buscar acciones entre Tegucigalpa y Washington.

Sin embargo, la incertidumbre golpea a quienes durante años estuvieron amparados por el TPS.

Flores pidió a los hondureños mantener la calma mientras no exista una notificación oficial individual y señaló que el escenario migratorio que actualmente se vive en Estados Unidos es “muy agresivo”.

También rechazó señalamientos que pretenden relacionar de manera generalizada a la comunidad hondureña con actividades delictivas.

incertidumbre
Familias hondureñas amparadas durante años por el TPS enfrentan la incertidumbre de dejar atrás la vida que construyeron en Estados Unidos ante el fin de la protección migratoria.

No solo dejan Estados Unidos, dejan una vida construida

El retorno tampoco significa simplemente comprar un boleto hacia Honduras, miles de beneficiarios del TPS trabajaron legalmente durante años en Estados Unidos.

Son connacionales que formaron hogares y realizaron aportaciones al Seguro Social mediante descuentos aplicados a sus salarios.

Para quienes eventualmente regresen, el cambio significa dejar empleo, ingresos, vivienda y estabilidad, mientras intentan comenzar nuevamente en Honduras.

Pero entre todas esas pérdidas hay una que pesa distinto: la posibilidad de despedirse de los hijos y subir al avión sin ellos.

El retorno, entonces, puede convertirse en una fractura familiar antes siquiera de pisar territorio hondureño.

Honduras tendría que recibir a quienes regresen sin sus hijos

Flores advirtió además que Honduras necesita prepararse ante un eventual retorno de sus ciudadanos y comprender que las consecuencias del fin del TPS serán humanas, sociales y económicas.

El dirigente cuestionó que todavía no hay una propuesta clara para atender a los hondureños afectados.

“Eso es lo que me preocupa, que no solamente no está preparado para recibirlos, sino que no está preparado para entender la magnitud del problema que hay ahora mismo con este tema de inmigración”

El TPS había surgido después del devastador huracán Mitch de 1998 y representaba una protección para miles de hondureños que se encontraban en Estados Unidos.

Pero mientras se negociaban esas extensiones, Honduras enfrentaba una realidad económica marcada por elevados niveles de pobreza.

Porque detrás de cada cifra de posibles retornados se esconde una historia distinta: una casa que queda atrás, un empleo perdido, años de esfuerzo interrumpidos o una familia dividida entre dos países.

Para algunos hondureños, volver a casa podría significar precisamente eso: regresar a Honduras dejando una parte de su hogar en Estados Unidos.

Lea también: ¿Regresarán miles de hondureños por el fin del TPS? Esto dice Gobierno