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El Tornillito necesario para socar los apagones

La pesadilla de las constantes interrupciones del servicio eléctrico a nivel nacional, mejor conocidos como “apagones”, sigue atormentando a la población hondureña día a día. Esta problemática no es nueva, se puede trazar desde mediados de los 90’s cuando se dieron interrupciones que duraban largas horas del día, junto al estruendo de los motores térmicos que sonaban en las diferentes partes de las ciudades.


A través de los años se han llevado a cabo medidas que han logrado resolver la problemática de forma parcial y temporal, pero no de manera definitiva. Esto se debe a que en el país ha faltado una planificación adecuada que identifique el crecimiento del consumo y demanda máxima, así como las necesidades de inversión tanto a nivel de producción, al igual que la red de transporte y distribución. Y cuando ha existido la planificación, nunca se ha ejecutado de la forma adecuada, lo que ha generado una afectación de forma transversal en la economía hondureña.

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En el tiempo que me desempeñé como Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortes (CCIC), pude vivir en carne propia las interrupciones de electricidad a nivel personal, puesto que en mi hogar eran semanales las interrupciones y en ocasiones duraban varias horas, así como los testimonios de inversionistas que atestiguaban pérdidas económicas millonarias. En un caso específico, una empresa reportó casi 300 millones de lempiras en pérdidas solo en 2022, debido a la mala calidad del servicio que terminaba dañando equipos costosos, irrumpiendo con los tiempos de entrega, y restando competitividad al producto nacional.

En el caso de Puerto Cortés, muchos hemos escuchado que tiene un alto potencial de duplicar sus operaciones, no obstante, para llevarlo a cabo requieren de un mayor y mejor suministro eléctrico ya que las operaciones portuarias, es decir, las grúas que cargan y descargan contenedores de los embarques, requieren de electricidad. Actualmente eso no se puede llevar a cabo ya que Puerto Cortés, así como muchas otras ciudades del país no cuentan con el suministro necesario para nuevas operaciones de esa magnitud. A nivel macroeconómico se ha estimado que el impacto ronda entre los 10 y 20 millones de lempiras diarios en pérdidas por interrupciones del suministro eléctrico.

Es importante entender como hemos llegado aquí y que opciones de soluciones existen. Desde el lado de la demanda, el comportamiento del consumo de electricidad en Honduras es de un crecimiento de 3.5% a 5% anualmente, lo que requiere de un incremento en la oferta de generación en igual proporción, es decir, entre 50MW a 70MW nuevos cada año, que podrían representar unos US$100 a US$150 millones de inversión requerida. De la mano deben ir las inversiones en las redes de transmisión y distribución que podrían representar US$1,500 millones. Debemos tener claridad que, en el subsector eléctrico, este tipo de inversiones toman años en concretarse, por lo que son soluciones de mediano plazo, asumiendo que se comenzara a invertir desde hoy.

Considerando que el país y la población requiere de soluciones más prontas, por lo que dentro de la CCIC se estableció como prioridad identificar alternativas a la problemática de interrupciones y apagones en la zona norte, así como en el país. La realidad para Honduras es que la mayoría de los proyectos tanto a nivel de generación, como transmisión y distribución son altamente costosos y pueden tomar años. No obstante, en el corto plazo existen opciones viables que permitirían aliviar la crítica situación de la zona norte, como es el caso de los proyectos contemplados en el Plan Indicativo de Expansión de la Generación (PIEG) del Centro Nacional de Despacho de la ENEE, específicamente el proyecto hidroeléctrico El Tornillito. Este proyecto cuenta con una capacidad instalada de casi 200MW, 100MW menos que El Cajón, y está ubicado en el Río Ulúa, siendo una solución de corto plazo para los habitantes de Villanueva y las zonas aledañas.

Al entrar en operación el proyecto permitiría que Honduras se acerque cada vez mas a tener una matriz eléctrica 70% renovable, fortalecerá la moneda nacional a través del ahorro de fuga de divisas y estabilizaría la volatilidad de la tarifa eléctrica que pagamos mes a mes. Adicionalmente y de forma complementaria es necesario que la ENEE promueva la auto producción renovable a través de la instalación masiva de paneles solares en residencias y comercios que tiene las ventajas de reducir las pérdidas técnicas en distribución, reduce la dependencia de importación de combustibles fósiles, y significaría un ahorro e ingreso para los abonados.

Para la zona norte, la entrada en operación del proyecto hidroeléctrico El Tornillito sería una solución estratégica ya que solo el departamento de Cortés consume el 50% de la producción eléctrica total, alberga el 70% de la industria, y produce el 70% del Producto Interno Bruto del País.

Asimismo, será necesario permitir que las potenciales inversiones que estén interesados en instalarse en Honduras puedan tener opciones de proveedores del suministro eléctrico, para evitar que siga habiendo fuga de potenciales inversiones que, que en el pasado se han descantado por irse a Guatemala o El Salvador.

Por las ventajas expuestas anteriormente, concluyo esta columna recomendándole a las autoridades de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y al Gobierno como tal, que soquen las tuercas de El Tornillito con el apoyo que necesita este proyecto para contribuir de esta forma a evitar los apagones de los que tanto se está quejando la población.


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