En todas las administraciones gubernamentales de nuestro país ha habido, en unas más que otras, denuncias de actos de corrupción e impunidad y otros crímenes deleznables, que también han quedado sin castigo.

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Con la diferencia que ahora la Sociedad Civil a través de sus distintas instancias y la ciudadanía en general hacen énfasis en la urgente necesidad de castigar a los culpables, para sacar al país del marasmo que generan estos flagelos.

En razón de la anterior es que se ha levantado toda una discusión sobre la renovación del convenio de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih), que vence el próximo mes de enero.    

Como apoyo y acompañamiento de los entes investigadores del país, según lo establecido en el convenio con la Organización de Estados Americanos (OEA), no se desconocen los méritos de la Maccih, que ha contribuido al fortalecimiento de la investigación y la aplicación de la justicia.  

Pero por alguna mezquina razón, no somos dados a reconocer el trabajo que han realizado y realizan los hombres y mujeres, hondureños todos miembros del Ministerio Público y de la Corte Suprema de Justicia, así como de otros cuerpos de investigación nacionales, que han asestado duros y consecutivos golpes a los criminales a todo nivel, incluso antes que la Maccih apareciera en honduras.

Casos emblemáticos contra la corrupción como el del Seguro Social, contra el crimen organizado, el narcotráfico, contra el brazo financiero de maras y pandillas, entre otros son algunos de logros de la actual Fiscalía. sin mencionar la creación de la agencia técnica de investigación criminal y el fortalecimiento a la protección de grupos vulnerables como la niñez, el adulto mayor, etnias y LGTBI.

En el caso del Poder Judicial se crearon los Juzgados Antiextorsión, se puso en marcha el modelo de gestión judicial por audiencias en Tegucigalpa, San Pedro Sula y Comayagua y pronto en otras cuatro ciudades, además de una importante reducción de la mora judicial. todo esto se ha hizo antes de la Maccih.

Como se muestra, son ellos, los operadores de justicia hondureños los que realmente inician las investigaciones para terminar en los tribunales con la aplicación de la justicia a los responsables.

Son ellos los que escudriñan los casos denunciados para emitir los requerimientos fiscales y luchar hasta lograr una sentencia condenatoria. son ellos, y nadie más, los que sí exponen su vida todos los días en esas calles de dios en su afán por limpiar la cara al país.

Falta mucho por hacer contra la corrupción, pero hay que tener conciencia, la Maccih no va a ser ni debe ser permanente y cuando su misión cese, nuestras instituciones seguirán, estamos seguros, más fortalecidas luchando contra la corrupción y la impunidad.  

Así que más que debatir si la Maccih se va o se queda y si se queda en qué condiciones será, la discusión que nos conviene es identificar las ingentes necesidades del Ministerio Publico y del Poder Judicial para obligar a nuestras autoridades a atender sus requerimientos y respetar su independencia. ese es el presente y futuro, lo demás es temporal.