El riesgo país (riesgo soberano) es un concepto económico-financiero que se refiere a la posibilidad que tiene el gobierno de no cumplir con sus obligaciones (deudas). Una mayor percepción de riesgo está relacionado a una mayor probabilidad de incumplimiento.  Para cuantificar este riesgo se han construido distintos indicadores tales como las calificaciones que elaboran agencias como Fitch, Moody’s y S&P (Standard and Poors), así como el Indicador de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI) elaborado por JP Morgan.

Este último se estima como la brecha entre promedio ponderado de los rendimientos de los títulos de deuda externa emitidos por un país emergente respecto a los rendimientos de los títulos del tesoro de EE. UU. con vencimiento similar, por lo tanto, a mayor brecha mayor es el riesgo país. Esta brecha depende de factores como el nivel de endeudamiento público, los déficits fiscales, la consistencia entre los mensajes del gobierno y las políticas macroeconómicas, la estabilidad política, social, jurídica y la seguridad nacional entre otros. Estos factores determinan que tan riesgoso es un país desde el punto de vista de un inversionista.

Por lo tanto, si estos factores antes mencionados se deterioran los inversionistas exigirán una mayor tasa de interés por su dinero. En otras palabras, a mayor riesgo, mayor tasa de interés, consecuentemente el costo de financiamiento del gobierno(país) aumenta.  

Para el caso de Honduras, al inicio del año 2022 presentaba un EMBI de 2.99, mientras la tasa de interés del bono del tesoro de EE.UU. a diez años era de 1.12, por lo que el costo financiero que enfrentaría el gobierno para colocar un bono soberano era menor a una tasa de 5%. Al 19 de mayo, el EMBI de Honduras llegó a 7.40, mientras que la tasa del bono del tesoro llego a 2.79, indicando un aumento significativo del costo financiero, llegando a una tasa de 10%.  Si bien es cierto este deterioro está asociado en parte a la irrupción del conflicto bélico ruso-ucraniano, es innegable que también ha sido causado por las decisiones de política económica y los mensajes contradictorios que ha enviado el gobierno durante los primeros 5 meses de este año tales  como: el aumento significativo del presupuesto nacional y la propuesta de su financiamiento a través de recursos del BCH, así como las constantes afirmaciones de banca rota y de reestructuración de la deuda pública.