23 Oct. 2025
Consideraciones vitales y estrategicas del golfo de fonseca: soberanía y bienestar común de pueblos de honduras, el salvador y nicaragua.identidad centroamericana de los pueblos de la región y buena vecindad con todos los pueblos del mundo.

Dr. H. Roberto Herrera Cáceres
El Golfo de Fonseca es una escotadura bien determinada desde su entrada en los Estados de El Salvador y Nicaragua, hasta su total penetración tierra adentro que llega al territorio del Estado de Honduras que es el que tiene ahí la mayor extensión de sus costas e islas. La Bahía de Fonseca ha sido considerada geográfica, histórica, jurídica y socialmente como una sola unidad al servicio del bien común de los pueblos de Honduras, El Salvador y Nicaragua.
Las aguas de esa bahía histórica - a pesar de su lento proceso de delimitación entre los tres Estados ribereños - presentan la particularidad, ante la comunidad internacional, de seguir siendo aguas interiores de los tres Estados ribereños. Cada Estado ribereño tiene bajo su soberanía exclusiva una extensión de tres millas (una legua marítima) de aguas - contadas a partir de la costa o litoral de cada Estado - y el resto de las aguas se encuentran bajo la soberanía conjunta de los tres Estados en forma de una comunidad de intereses que debe asegurar siempre el paso rápido e ininterrumpido de buques que no sea perjudicial para la paz, el buen orden o la seguridad de los tres Estados ribereños.
Sin perjuicio de los avances en la parte del sector de Honduras y Nicaragua: en las aguas fuera del límite del límite indicado de tres millas- en el interior de la bahía de Fonseca - se goza de soberanía conjunta o cosoberanía aún no regulada jurídicamente, ni tampoco delimitadas totalmente o precisadas jurisdicciones estatales. Este es perjuicio o problema que debe prevenirse e inconveniente que debe corregirse por ser obstáculo al desarrollo de los pueblos de los tres Estados ribereños y por que aún los buques extranjeros son susceptibles a experimentar dificultades de acceso y navegación hacia los puertos de cada uno de los tres Estados ribereños y de salida por esas aguas interiores hacia las zonas adyacentes del Océano Pacífico.
Esas aguas interiores terminan en la línea de base recta formada por la sucesión de puntos en una misma dirección que unen Punta Cosigüina con Punta Amapala en El Salvador. En esa línea, las tres primeras millas – a partir de Punta Cosigüina - están bajo la soberanía del Estado nicaragüense; y a partir de Punta Amapala las tres millas iniciales, bajo la soberanía de El Salvador. Las casi diez millas restantes y centrales de esa línea comprenden lo correspondiente a Honduras que se declaró también en soberanía conjunta o cosoberanía con el Estado de Nicaragua y El Salvador. Delimitación que por el lado de Punta Cosigüina ya ha avanzado notablemente en su formalización internacional; y que, con el Salvador, aún está pendiente de pronta realización.
Línea que se considera ser lo que determina la costa de los tres Estados ribereños del Golfo de Fonseca, a partir de la cual se se extiende la cosoberanía y derechos de cada uno de ellos sobre las áreas adyacentes en el Océano Pacifico. Esas áreas comprenden y son las siguientes:1. El Mar Territorial de doce millas marítimas y su lecho y subsuelo, así como el espacio aéreo que son espacios sobre los cuales -en su parte respectiva - cada Estado ribereño del Golfo de Fonseca ejerce su soberanía; con el derecho de dictar y hacer efectivas medidas de fiscalización en otra zona inmediata denominada la Zona Contiguade doce millas adicionales; 2. La Zona Económica Exclusiva que es el área adyacente - más allá del mar Territorial - de doscientas millas marinas en donde, cada Estado ribereño tiene derechos de soberanía sobre los recursos naturales de las aguas suprayacentes al lecho o suelo y subsuelo; así como sobre otras actividades para los fines de conservación, administración, exploración y explotación económica, como las de producción de energía; y 3.La Plataforma Continental que es la prolongación sumergida del territorio terrestre de cada uno de los Estados que bordea la costa desde el interior del Golfo de Fonseca y está constituido por el suelo y subsuelo que se prolonga más allá del mar territorial, donde cada Estado ribereño ejerce derechos de soberanía exclusivos a los efectos de exploración y explotación de los recursos naturales de esas áreas.
En suma: el prioritario objetivo realmente determinante de la importancia de proteger y utilizar las aguas, recursos y potencialidades de la bahía o Golfo de Fonseca y de las zonas adyacentes del Océano Pacifico como un solo territorio con el enfoque funcional solidario de los tres Estados ribereños es y debe ser siempre: el bien común de los pueblos de los Estados ribereños que garantice el bienestar común y progreso social de las comunidades costeras y pueblos ribereños; y que contribuya al proceso de integración y desarrollo sostenible de los pueblos de los Estados miembros del Sistema de la Integración Centroamericano (SICA) y a la inserción eficiente y dinámica de Centroamérica en las relaciones internacionales de intercambio y cooperación.
De igual manera, esa contribución centroamericana debe ser portadora del mensaje auténtico de que se puede reestructurar el orden regional y mundial, haciendo realidad evidencias al haber ejemplificado el camino verdadero y legítimo que deben seguir los gobiernos y sociedades de Estados democráticos de Derecho hacia el logro del objetivo o de la finalidad superior de proteger y promover la dignidad y los derechos de los seres humanos en el planeta Tierra.
Todo lo que se espera se realice de manera equitativa, con auténtico enfoque integracionista de identidad y solidaridad centroamericana en el aprovechamiento del Golfo como patrimonio territorial para el desarrollo y bienestar de los pueblos, porque el Golfo de Fonseca es tenido - en la conciencia y convicción de los pueblos de los Estados ribereños - como bien público trinacional y regional centroamericano que amerita ser declarado internacionalmente como tal.
Lograr lo anterior, evidencia la importancia y necesidad de impulsar – en el marco de la dignidad humana, la democracia, la libertad y la seguridad humana - un proceso de desarrollo sostenible trinacional en el Golfo de Fonseca y en sus zonas adyacentes en el Océano Pacífico. Desarrollo ordenado que requiere de una planificación estratégica y de gobernanza democrática con visión social a cumplir por los sucesivos gobiernos con el apoyo de sus respectivas sociedades de los tres Estados ribereños, en la promoción y gestión concertada y eficaz de la protección y explotación racional de los recursos naturales, en beneficio directo de los habitantes de los municipios y pueblos de los Estados ribereños.
Desarrollo y bienestar que promueva la solidaridad entre los pueblos de esos Estados, favoreciendo también la integración y el desarrollo sostenible de los pueblos de los otros Estados miembros del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA); compartiendo las buenas prácticas - por medio de sus relaciones de buena vecindad con todo el mundo - para contribuir al reordenamiento mundial que haga finalmente prevalecer la dignidad y derechos del ser humano como la finalidad superior de todos los Estados y organizaciones internacionales en un orden mundial más justo y equitativo.
Por esa razón, apremia pasar de la reflexión centrada en los derechos e intereses de cada Estado ribereño del Golfo de Fonseca, a una visualización estratégica con finalidad social sobre un orden estable de desarrollo sostenible - en democracia, libertad, seguridad humana y paz - en el interior del Golfo y en las zonas adyacentes que se extienden a lo largo del Océano Pacífico. Orden de dignidad y seguridad humana, bienestar común, progreso y justicia social, para los pueblos de Honduras, El Salvador y Nicaragua, que - por identidad integracionista y solidaridad centroamericana - favorezca también a la región en su conjunto impactando positivamente en el desarrollo de los otros pueblos de los Estados miembros del SICA , así como - sobre la base de la autodeterminación de Centroamérica en sus relaciones internacionales - facilitando y generando relaciones de buena vecindad internacional centrada en la finalidad suprema de la dignidad y derechos del ser humano en el planeta Tierra, y, en todo caso, evitando ser instrumento de gobiernos despóticos o sometidos a tensiones geopolíticas por parte de otros gobiernos de cualquier otro Estado o de cualquier otro actor de la comunidad mundial.
Ante las numerosas malas experiencias que en estos tiempos generan abundantes dudas e incertidumbres en los pueblos de los Estados, las regiones y el mundo: habrá quienes afirmen que lo anteriormente expuesto es producto de fantasía del escritor que este artículo publica o que ello no es posible simplemente porque el destino de la humanidad es el de injusticia e inseguridad humana que ya los pueblos hemos vivido a lo largo de la historia y continuamos viviendo en la actualidad. Hay gran parte de verdad en ese triste razonamiento, pero como dignos seres humanos y soberanos (as)ciudadanos de nuestros Estados, de la región y del mundo: debemos también razonar tanto sobre los aparentes avances logrados como sobre los errores cometidos; sobre la participación que en ellos hemos tenido o la complicidad por nuestro silencio o falta de fomento y participación solidaria en proyectos e iniciativas de democracia pluralista por el bien común de los pueblos. Esa reflexión anida el surgimiento de un nuevo pensamiento solidario que debemos construir juntos
Ese concepto multidimensional de Seguridad Hemisférica se inspiró, en gran medida, en el modelo de seguridad subregional propuesto por Honduras
La calidad de vida ya no depende solo del tamaño o calidad de la vivienda, sino, cada vez más, de su ubicación.
¡Que Dios bendiga a todas las madres y que la Patria reconozca los servicios que ellas le aportan, así como los respectivos méritos de todos sus hijos e hijas!
Recibe las mejores historias directamente a tu correo
¡Suscríbete YA!