El número de personas con inseguridad alimentaria aguda casi se ha cuadruplicado en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, de unos 2.2 millones hace dos años a 8 millones en la actualidad, advirtió el martes (23.02.2021) el director regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para América Latina y el Caribe, Miguel Barreto.

La pandemia y los confinamientos ordenados para hacerle frente en 2020, seguidos casi inmediatamente de fuertes huracanes como el Eta y el Iota el pasado noviembre, han sido algunos de los principales factores para que la emergencia humanitaria aumente en esa región, explicó Barreto en rueda de prensa.

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El número de hogares que no tenían suficiente para comer durante el covid casi se duplicó en Guatemala en comparación con los números previos a la pandemia. En Honduras, aumentó en más del 50 por ciento, según el informe del PMA, que prevé una recuperación lenta en la región.

Una abrumadora mayoría de hogares en Honduras, Guatemala y El Salvador reportaron pérdidas de ingresos o desempleo durante la pandemia, agregó.

"La cara de la pobreza en Centroamérica ha cambiado, está afectando a personas de todos los países, no solo de algunas áreas, y cada vez más a zonas urbanas", subrayó.

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Efectos de Eta y Iota

Los huracanes dejaron sin hogar o sustento a unos 6.6 millones, y este número podría llegar hasta los 7.3 millones en los próximos tres meses, en una región donde el 50 por ciento del empleo es informal, y por tanto muy vulnerable a desastres naturales o a las medidas sanitarias derivadas de la pandemia.

"Considerando el nivel de destrucción y retrocesos que enfrentan las personas afectadas, anticipamos que esta recuperación será larga y lenta”, dijo Miguel Barreto.

La situación, señaló Barreto, ha aumentado la cantidad de personas con intención de emigrar, una medida que aunque considerada como de último recurso se plantean el 15 por ciento de los encuestados en la región (más del doble que en 2018).

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El año pasado, el Programa Mundial de Alimentos aumentó sus operaciones en Centroamérica y gastó 509 millones de dólares para atender las necesidades en la región, que beneficiaron a 1.9 millones de personas, un número que esperan aumentar a 2.6 millones en 2021.

"Es crítico invertir en desarrollo y expandir programas sociales de protección para incluir a los grupos más vulnerables y que así tengan una red de seguridad en tiempos de emergencia. Nadie se tiene que quedar atrás", concluyó Barreto.