A más de 30 días de celebradas las elecciones generales, los afiches políticos continúan “adornando” la capital de Honduras.
No es un detalle menor: son rostros, consignas y colores que se resisten a desaparecer, recordándole a peatones y conductores una campaña intensa, áspera y, para muchos, ya agotada. La contienda terminó en las urnas, pero no en las paredes.
La persistencia de estos afiches políticos convierte el paisaje urbano en un archivo improvisado del pulso electoral.
Cada poste conserva un gesto, cada puente un lema, como si la ciudad siguiera atrapada en el tiempo de promesas y disputas.
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Afiches políticos y partidos mayoritarios: el peso de la propaganda
En este mapa visual, los partidos con mayor estructura son los que más presencia dejaron. Partido Nacional, Partido Liberal y Libre concentran la mayor cantidad de afiches políticos en puentes, postes de luz y muros de las principales arterias.
No se trata solo de cantidad, sino de ubicación estratégica: avenidas de alto tránsito donde la propaganda sigue “hablando” cuando ya no hay campaña.
El espacio público quedó como tablero final de una competencia que no todos están dispuestos a desmontar.
Cumplir… o hacerse los “chanchitos”
Hubo quienes sí asumieron el retiro como un deber cívico. Exaspirantes que, con derrota o victoria, desmontaron su material y cerraron el ciclo.
Pero otros optaron por el silencio visual, especialmente quienes no resultaron electos y aún procesan el golpe político.
En ese grupo, la ausencia de acción pesa tanto como la propaganda misma. Los afiches políticos que permanecen no solo comunican un mensaje pasado; también proyectan una actitud frente a la ciudad y a sus normas no escritas de convivencia.

Alcaldía inició la limpieza pero no concluyó
A inicios de diciembre, la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) puso en marcha un proceso de limpieza urbana en Tegucigalpa y Comayagüela, con el retiro de la propaganda política que saturaba calles, postes y avenidas principales de la capital.
La medida buscó recuperar el espacio público tras el proceso electoral y atender las quejas ciudadanas por el desorden visual generado por los anuncios de campaña.
Sin embargo, la intervención no se completó del todo y, semanas después, numerosos afiches y rótulos aún permanecen visibles, recordando que la ciudad sigue cargando con los restos de una contienda que ya terminó en las urnas.
Cuando la campaña se vuelve residuo
Más allá de nombres y partidos, el debate es urbano y cívico. Los afiches políticos olvidados se transforman en contaminación visual, deterioran el entorno y trasladan al ciudadano el costo de una campaña que debió terminar con responsabilidad.
La capital de Honduras no necesita más recordatorios de una disputa concluida. Necesita que quienes aspiraron al poder demuestren, en los hechos, respeto por el espacio común.
Las elecciones pasan, pero la ciudad queda. Mientras los afiches políticos sigan colgados, la campaña no habrá terminado del todo.
Retirarlos no es solo cumplir una norma tácita: es el primer gesto de coherencia después de pedir el voto.
Porque gobernar o perder, también se demuestra cuando se limpia el rastro que deja la ambición.
