Los partidos políticos compiten por los votos, movilizan a sus estructuras el día de las elecciones y también ocupan espacios dentro de las juntas donde esos mismos votos se registran y escrutan.
Ese doble papel es precisamente el que una propuesta de reforma electoral pretende reducir.
El Congreso Nacional analiza la posibilidad de que los cargos de secretario y escrutador de las aproximadamente 18 mil juntas receptoras de votos (JRV) de Honduras dejen de estar en manos de representantes de los partidos políticos.
La propuesta no significa sacar completamente a las organizaciones políticas de las JRV.
El cambio se dirige a dos posiciones específicas consideradas sensibles dentro del funcionamiento de cada junta.
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Dos puestos fuera de los partidos
El diputado nacionalista Antonio Rivera Callejas explicó que las JRV continuarían integradas por cinco miembros y los partidos conservarían participación mediante otros cargos.
Sin embargo, el secretario y el escrutador serían ciudadanos sin representación partidaria.
“Se busca que los secretarios y escrutadores de las 18 mil mesas receptoras de votos no sean de partidos políticos. No pueden ser juez y parte y por eso es importante la ciudadanización de las mesas”, sostuvo Rivera Callejas.
La lógica detrás de la propuesta es separar a los partidos de dos funciones directamente relacionadas con el manejo de la documentación y el escrutinio dentro de las juntas.
Rivera considera que otras posiciones pueden continuar ocupadas por representantes partidarios, pero sostiene que secretario y escrutador deberían quedar fuera de ese reparto.

Un sorteo para evitar otra pelea
La siguiente dificultad sería determinar quién escogerá a los ciudadanos que ocupen esos lugares.
Según Rivera Callejas, una de las alternativas planteadas es utilizar un sorteo, de manera que los nombres sean seleccionados de una urna y no mediante designaciones directas.
El mecanismo busca cerrar otra puerta a la desconfianza: que la selección de los ciudadanos responda también a intereses políticos.
El diputado reconoció que dentro de los partidos Liberal y Libertad y Refundación (Libre) existen reservas ante la posibilidad de que las designaciones puedan realizarse discrecionalmente.
Por eso, el sorteo aparece como una salida para intentar garantizar que quienes lleguen a esos dos puestos no sean escogidos a conveniencia de alguna fuerza política.
Los partidos seguirían dentro de las JRV
La propuesta de reforma electoral tiene un límite importante: ciudadanizar secretario y escrutador no equivale a convertir toda la junta en un organismo integrado únicamente por ciudadanos independientes.
Los partidos conservarían presencia y lo que cambiaría, de prosperar la iniciativa, sería el nivel de participación partidaria en determinadas funciones de la JRV.
Los impulsores del planteamiento sostienen que Honduras mantiene un modelo en el que las organizaciones políticas tienen una participación directa dentro de las mesas electorales.
Mientras en otros países latinoamericanos su papel se limita más a la observación y vigilancia del proceso.
Ese argumento coloca la discusión más allá de quién ocupa una silla: hasta dónde deben llegar las manos de los partidos dentro del lugar donde se administra y escruta el voto.

El 21 de septiembre llegará otro paquete
La discusión apenas comienza y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) tiene previsto presentar el próximo 21 de septiembre un paquete de reformas electorales que se sumará a otras iniciativas que circulan en el Congreso Nacional.
La intención legislativa, según lo explicado, es reunir las diferentes propuestas y elaborar posteriormente un solo proyecto para su dictamen.
No todas las reformas tendrán el mismo camino, Rivera Callejas señaló que cambios de mayor profundidad, como una eventual segunda vuelta electoral o elecciones a mitad de periodo, necesitarían una mayoría calificada de 86 votos para avanzar en el Congreso.
La ciudadanización parcial de las JRV entra así en una discusión electoral mucho más amplia.
Pero entre todas las reformas que comienzan a colocarse sobre la mesa hay una que toca directamente el lugar donde termina cada elección: la junta que recibe, registra y escruta los votos.
Si la propuesta consigue avanzar, los partidos no desaparecerán de las JRV. Seguirán vigilando y participando.
Lo que podrían perder son dos sillas desde las que hoy también forman parte del engranaje que procesa el voto por el que ellos mismos compiten.
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