Honduras transita las horas más delicadas de su cierre electoral con una mezcla de expectativa, cansancio e incertidumbre. La declaratoria presidencial aún no se emite, pero el proceso que la antecede, el escrutinio especial, se encuentra prácticamente agotado.
Así lo afirmó el analista político Julio Larios, quien sostiene que, con el 99.92 % de las actas escrutadas, las que aún permanecen pendientes no tienen la fuerza estadística necesaria para revertir la tendencia que el Consejo Nacional Electoral (CNE) está llamado a oficializar.
En ese contexto, explicó que el proceso de revisión llegó a un punto en el que los números ya consolidados pesan más que lo que falta por contar.
Esto abre paso, desde una lectura técnica, a que proceda la declaratoria sin que ello implique desconocer el cierre formal del escrutinio.
El debate ya no se centra únicamente en cuántas actas faltan, sino en el peso real que estas tienen frente a un universo electoral casi totalmente procesado.
Mientras el Consejo Nacional Electoral (CNE) se encamina a cumplir con la declaratoria que la ley le manda, los análisis técnicos apuntan a que el margen existente no ofrece un escenario viable para un giro en el resultado.
Declaratoria: el panorama con 99.92 % de actas escrutadas
De acuerdo con los datos oficiales publicados por el CNE, Nasry Asfura, candidato presidencial del Partido Nacional, se mantiene al frente de la contienda con el 99.92 % de las actas procesadas.
La más reciente actualización de los resultados preliminares confirma que la distancia frente a Salvador Nasralla permanece, aun cuando el proceso electoral no se cerró formalmente.
Este nivel de avance coloca al país en una etapa distinta del proceso: la de explicar qué falta, por qué falta y qué impacto real tiene lo pendiente dentro del escrutinio especial, que se activó para revisar actas con inconsistencias o situaciones observadas durante la jornada electoral.
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Escrutinio especial: lo que queda por revisar
En total, el CNE trabajó sobre 2,773 actas entre pendientes y con inconsistencias, consideradas el último filtro antes del cierre definitivo del escrutinio presidencial. De ese universo, la gran mayoría ya se revisó.
Hasta el 23 de diciembre, el órgano electoral reportó que 395 actas continúan pendientes de revisión dentro del escrutinio especial.
En términos porcentuales, el país registra un 99.92 % de divulgación, equivalente a 19,152 actas de 19,167.
El proceso también deja cifras claras sobre el comportamiento del voto: 73,301 votos nulos y 43,571 votos en blanco, datos que forman parte del consolidado oficial y que refuerzan la dimensión del conteo ya realizado.
¿Pueden las actas pendientes cambiar el resultado?
El analista político Julio Larios abordó el escenario desde un enfoque técnico y explicó cuál sería la única condición en la que el resultado podría modificarse con las actas restantes del escrutinio especial.
Según Larios, para que se produzca un giro, el Partido Liberal tendría que obtener alrededor del 70 % de los votos en las actas pendientes, mientras que el Partido Nacional debería reducirse al 30 %, una distribución que no se ha registrado en ninguna región durante el proceso electoral.
“Los números que hemos calculado muestran que es prácticamente imposible que se reviertan estos datos con las actas que hacen falta por escrutar. El Partido Nacional nunca estuvo por debajo del 30 %. Lo más que ha ocurrido es 60–30 en Cortés o 50–30 en Atlántida”, explicó.
Matemáticamente posible, estadísticamente inviable
Larios reconoció que, desde una lectura estrictamente matemática, podría plantearse un escenario teórico, considerando que las actas pendientes tienen entre 72 mil y 80 mil votos.
Sin embargo, subrayó que estadísticamente ese escenario no es viable, debido al comportamiento observado en el conjunto del universo electoral.
Para el analista, el escrutinio especial ya cumplió su función principal: revisar actas con irregularidades, permitir comparaciones y garantizar acceso a la información para los partidos en contienda.
“Todos han tenido acceso a las actas, han hecho sumas y comparaciones. No existe el voto por voto general, solo el de las actas con irregularidades. La diferencia es de 28 mil votos y la muestra es representativa”, afirmó.
La declaratoria electoral: un paso legal pendiente
En su análisis, Larios también se refirió al procedimiento administrativo que debe seguir el CNE.
Señaló que la Secretaría del Consejo solicitó formalmente que se emita la declaratoria presidencial.
Esto, sin imponer una resolución específica, dejando claro que se trata de una obligación establecida en la ley.
Explicó que una certificación no requiere unanimidad del pleno, sino las firmas correspondientes del presidente y la secretaria.
A su juicio, prolongar el proceso del escrutinio especial más allá de este punto solo expone al sistema electoral a nuevas controversias y arbitrariedades innecesarias.
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Honduras, un país a la espera del cierre electoral
Tras las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025, Honduras atraviesa una crisis postelectoral.
La etapa estuvo marcada por retrasos, interrupciones en el sistema de transmisión de datos y denuncias de fraude.
Las inconsistencias detectadas en más de 2,000 actas y el lento avance del conteo alimentaron protestas y desconfianza en distintos puntos del país.
Hoy, con el escrutinio especial prácticamente concluido, la atención se concentra en la declaratoria que permita cerrar el proceso y reducir la tensión acumulada.
