El panorama electoral se define, a un mes de las elecciones generales Honduras 2025, por una profunda crisis de institucionalidad y polarización.

Las instituciones, contaminadas por intereses políticos y episodios de corrupción, se perciben como un obstáculo para la democracia, que exige participación activa, vigilancia y coraje cívico.

Analistas advierten que la polarización política funciona como una "bomba de tiempo": los mensajes de odio en redes sociales podrían escalar hacia violencia física o generar caos postelectoral.

Ante esta realidad, los expertos proponen que la única salida para evitar que el país siga atrapado en el mismo ciclo es el voto masivo y la observación activa del proceso.

En el programa Frente a Frente de este miércoles, los invitados Leandro Querido, politólogo y magíster en derecho electoral; Gilberto Ríos, dirigente de Libertad y Refundación, conocido como “El Grillo”; y César Espinal, coordinador del Observatorio de Política Criminal Anticorrupción, analizaron la situación actual.

¿Qué opinan los analistas del panorama electoral en Honduras?

Leandro Querido es un destacado politólogo y consultor argentino, reconocido en América Latina por su especialización en sistemas electorales, observación electoral y el análisis de regímenes políticos no democráticos. Su experiencia combina la academia, siendo docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, con el activismo cívico a través de las organizaciones que fundó.

Querido destacó que las elecciones en América Latina son inherentemente desafiantes por la alta tensión y polarización.

Señaló que Honduras enfrenta además una narrativa constante de fraude que carece de base documental y se sustenta en intenciones maliciosas.

“Desafíos hay siempre en toda elección, sobre todo en América Latina, donde tenemos procesos con mucha atención y polarización. Somos democracias jóvenes, en construcción; a veces damos tres pasos adelante y cuatro atrás. Hoy, cualquier elección nacional es un evento internacional. Honduras genera una expectativa enorme en la comunidad democrática global”, afirmó Querido.

Instrumentalización de órganos y rol de la ciudadanía

Por su parte, César Espinal subrayó que la democracia va más allá de la celebración de elecciones.

Señaló que la politización de los entes electorales, basada en cuotas partidarias, debilita la independencia de los órganos y que esta instrumentalización institucional, sumada a la indiferencia ciudadana, representa el mayor riesgo para la transparencia electoral.

Influencia de grupos de interés y Fuerzas Armadas

Gilberto Ríos destacó que el proceso electoral ha sido “atropellado” por grupos de interés, principalmente del sector financiero, y enfatizó la influencia de la embajada estadounidense en los temas políticos clave del país.

Sin embargo, mostró optimismo respecto a la verificabilidad y trazabilidad de las actas tras acuerdos recientes. Pidió alejar preocupaciones respecto a las intenciones de las Fuerzas Armadas de acceder a las actas el día de las elecciones.

“A mí no me preocupa que las Fuerzas Armadas pidan actas. Prefiero unas Fuerzas Armadas que pidan actas a unas que den golpes de Estado".

"Hoy hay una diferencia abismal respecto a periodos anteriores, como los de 1982, cuando la participación militar impidió que hubiera democracia plena en el país. Esos años no los cuento como democracia real. La situación actual es mucho más estable y verificable”, aseguró Ríos.

La clave: voto masivo y observación ciudadana

Los expertos coincidieron en que la única manera de romper el ciclo de desconfianza y polarización es garantizar un voto masivo y una observación activa del proceso electoral, asegurando que la transparencia y el respeto al resultado sean visibles para la ciudadanía y la comunidad internacional.

Honduras llega al 30 de noviembre con incertidumbre, pero también con oportunidades: la participación activa y la vigilancia ciudadana serán determinantes para un proceso electoral más confiable y seguro.