El reloj no espera. Con esa premisa, el presidente electo Nasry Asfura adelantó que su gestión arrancará con decisiones inmediatas y un enfoque frontal en la seguridad y la generación de oportunidades.

“El país ya no espera”, dijo, al delinear una hoja de ruta que prioriza resultados desde el primer día y una conducción del Estado que marque ritmo y ejemplo.

La primera señal que envía el mandatario electo es de quiebre con la inercia. Frente a un país golpeado por la violencia y el cansancio social.

Asfura plantea que la seguridad no puede seguir siendo un recurso de emergencia ni una respuesta temporal, sino una política de Estado sostenida en instituciones que funcionen, decisiones firmes y un liderazgo que asuma costos desde el inicio.

Nasry Asfura: Seguridad sin atajos

Asfura dejó claro que la seguridad ciudadana no puede depender de medidas restrictivas permanentes.

Su planteamiento apunta a fortalecer de forma integral a las instituciones encargadas del orden público y la justicia, dotándolas de instrumentos reales para actuar.

Ministerio Público, Secretaría de Seguridad y demás entes, sostuvo, deben operar con capacidad plena para que la seguridad mejore de manera sostenible.

El mensaje es directo: menos improvisación, más institucionalidad. Para el presidente electo, cuando el Estado funciona, la seguridad deja de ser un discurso y se convierte en una política efectiva.

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Extradición y cooperación: señales desde el primer día

Entre las primeras decisiones está la renovación del tratado de extradición con Estados Unidos.

La designada presidencial electa María Antonieta Mejía confirmó que no habrá negociación ni dilaciones: el acuerdo se renovará el primer día de gobierno, antes de su vencimiento el 26 de enero de 2026.

En paralelo, Asfura reveló una conversación con Marco Rubio, a quien agradeció la felicitación y con quien espera profundizar una agenda bilateral en Washington.

La seguridad regional, la cooperación y los intereses comunes marcan ese diálogo inicial.

Diplomacia con propósito: donde convenga al país

La política exterior, subrayó el mandatario electo, debe buscar “las mejores condiciones para Honduras”.

No se trata de alineamientos automáticos, sino de pragmatismo: ir donde existan intereses compartidos y beneficios tangibles para la gente.

Ese enfoque incluye un capítulo central para los casi dos millones de hondureños que viven en territorio estadounidense.

Darles tranquilidad y seguridad jurídica es, para Asfura, una prioridad que conecta migración, remesas y estabilidad familiar con el desarrollo nacional.

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Empleo como ancla de la seguridad

Asfura enlazó la seguridad con la economía: atraer inversión requiere certeza jurídica; y la inversión, a su vez, genera empleo y reduce la criminalidad.

La gestión de aranceles, remesas y flujos migratorios forma parte de una estrategia que apuesta por oportunidades masivas de trabajo como base de la paz social.

En el plano interno, el presidente electo insistió en el valor del liderazgo por ejemplo. Desde la Presidencia dijo, debe marcarse el compás para que todo el engranaje gubernamental funcione con el mismo ritmo, disciplina y sentido de urgencia.

“Son cuatro años, pero hay que trabajarlos como si fueran ocho”. Con esa frase, Asfura resume una agenda que privilegia decisiones tempranas, seguridad institucional y empleo como pilares.

El desafío está planteado: gobernar sin pausa, convertir promesas en hechos y responder a un país que, como él mismo admite, ya no espera.