Las elecciones primarias del 14 de marzo podrían convertirse en un ejercicio más de buscar el inicio del camino de sustitución de unos gobernantes por otros, pero no por lograr el cambio en la agenda de gobierno, a criterio del analista jurídico de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), Rafael Jerez.
¿La razón? La desconfianza que sigue reinando entre los actores políticos, los que están en el poder y el que lo buscan y por esa razón muchos jóvenes desisten de participar en los comicios, opinó Jerez en una entrevista para tuna.
A criterio de Jerez, entre los jóvenes "hay ese sentimiento de que, aunque uno participa, no hay resultados" y por eso se ausenta de ejercer el sufragio, pero este segmento debe entender que en los comicios " se juegan su proyecto de vida", por lo que es imperativo que acudan a las urnas.
Para este proceso electoral, de 4.8 millones de electores habilitados, unos 500 mil son jóvenes de 18 a 22 años que pueden votar por primera vez, según el Censo Nacional Electoral.
A continuación la entrevista con Rafael Jerez:
¿Qué representan las elecciones primarias en torno al futuro de la juventud?
Yo creo que se juegan su proyecto de vida a corto y mediano plazo, digo esto en función de qué es lo que harán las personas que están contendiendo para llegar a esos lugares en los que se tienen que tomar decisiones para, primero, tratar de salir de esta crisis sanitaria, pero también una crisis social que se agudizó el año pasado que se va a extender por mucho tiempo.
No podemos desconocer que buena parte de ese desempleo, inseguridad, desafección democrática afecta en gran medida a la juventud, claro, afecta a todos los ciudadanos, pero el joven, en esta etapa de su vida, de 18 o 20 años, incluso 30 años, está tratando de iniciar una carrera profesional, pero, al mismo tiempo, muchos de ellos no han podido terminar su carrera profesional por las circunstancias en las que estamos.
Entonces, aunque un gobierno de cuatro años no puede resolver todos los problemas de un país, pero si puede iniciar a resolverlos, sobre todo, un gobierno legítimo.
¿En qué momento podemos conocer esos efectos de falta de participación de los jóvenes en las elecciones?
Creo que, a largo plazo, se van a ver los efectos de la falta de participación ciudadana de los jóvenes, porque, claro, uno no puede ver en función de cuatro años (periodo de gobierno) y el Congreso Nacional se va a elegir las instituciones mas importantes del país, pero en cuestión de sus titulares, pero todas estas instituciones inciden, de alguna manera, que haya seguridad jurídica, Estado de Derecho, y que pueda haber más oportunidades para que los jóvenes estudien acá y trabajen.
Lo que pasa es que no hemos llegado al punto que la juventud o buena parte de la juventud lo vea de esa manera: ¿cómo estas elecciones pueden afectarme de alguna manera.
¿Esto denota una ignorancia en la juventud sobre lo que se disputa en una elección?
Yo diría, por una parte, sí, pero, precisamente por eso, el sistema los coloca en esa situación, pero por otra parte y es más grave, el desinterés producto de la misma desconfianza, es decir, creo que durante los últimos cuatro o cinco años han ocurrido tantas cosas que por mucho que los jóvenes salen a protestar o se unen a movimientos sociales, pero, de alguna manera, hay ese sentimiento de que, aunque uno participa, no hay resultados.
Eso ya genera una gran desconfianza que hemos visto, lo señalan estudios internacionales que hemos visto, el del Eric, por ejemplo, en el que los niveles de desconfianza los ubica en un 80%
Eso es lo que genera que el joven no quiera participar de forma sostenible, pero puede ser que en ese nivel electoral de ese paso. Las elecciones son cada cuatro años y el abstencionismo crece, contrario a lo que mucha gente cree.

¿Por qué el descontento no genera que la ciudanía, los jóvenes, crean que pueden cambiar las cosas en las elecciones?
Creo que es parte de la cultura política ciudadana, es decir, creo que una parte de la población, si lo vemos, se ve muy bien reflejado en las movilizaciones, para mí, las últimas movilizaciones fuertes fueron cuando estaba en juego en tema de salud y educación ( reformas) en 2019, en agosto, pero después de eso no hemos visto nuevas movilizaciones y eso en parte es por eso, porque la sostenibilidad de esa cultura política no la tenemos; creo que lo vemos más en función de cómo vamos a participar en un proceso electoral votando.
Creo que ahí está el reto, cómo generar esa educación cívica y es cultura política que nos conduzca a participar en espacios ciudadanos, políticos, sociales, más allá de un proceso electoral.
Creo que eso aplicaría más a jóvenes, quienes pudieran llegar a tener más compromiso, más voluntad de estar más presente, porque de lo contrario, uno mira la indignación y el rechazo y no se manifiesta públicamente, entonces, al final, uno lee la teoría de cómo generar una transición de un régimen autoritario, que prácticamente estamos conduciéndonos a eso a uno democrático, lo que dice es que debe de haber sinergia entre dos tipos de élite.
Una élite es la económica, pero también buena parte de la ciudadanía, pero si solo una de estas actúa no va a poder realizarse una transición a la democracia; tendría que haber una sinergia entre las dos y ahí podría llegar a verlo.
O sea, uno mira una parte de la élite económica que está descontenta con lo que está pasando, pero también hay sectores sociales, pero no hay una sinergia que conduzca a una movilización social y, en este caso, de esta élite, sostenible, sino que son cuestiones esporádicas.
En este momento, las últimas movilizaciones no han tenido efecto y ese es el gran reto, generar esa sostenibilidad en la cultura política ciudadana para generar es sinergia entre las élites y los sectores sociales.

Honduras es gobernada por la derecha y aunque ha sido señalada de corrupción, hay sectores que creen que da una estabilidad que no brinda la izquierda radical ¿Qué opinan?
Sí influye, porque acordémonos que lo que se ha incrustado en el imaginario popular es precisamente eso, los daños que puede llegar a causar una izquierda, pero, al final, eso es más un temor que está incrustado y no tanto el ciudadano de a pie conoce esas diferencias ideológicas porque acá ningún partido político profesa a cabalidad la ideología que dice tener.
Al final, todo se reduce a un tema de discurso político más que programa político. Influye de alguna manera la posición en la que se encuentra el Partido Nacional ayuda a que pueda fragmentarse la oposición política y eso evita a que se pueda llegar a acuerdos políticos.
Hay dos bloques de oposición y no se ven consensos entre la oposición y eso se traduce en que no hay confianza entre las persona, en el país, recurso una encuesta del Eric que también lo expuso, la confianza entre ciudadanos no es muy alta; entonces, si no hay confianza hacia los partidos, no hay confianza hacia las instituciones y no hay confianza entre nosotros, siendo así es muy difícil que se traduzca en acuerdos, de alguna manera, para tratar de promover un cambio político y eso creo que se manifiesta muy bien en lo que miramos todos los días.
El dato:
Las elecciones primarias del 14 de marzo servirán para elegir a los candidatos que participarán en las votaciones generales del 28 de noviembre. En los comicios primarios participarán 14 movimientos de los partidos Liberal, Nacional y Libre en los niveles presidencial, de alcalde y de diputados al Congreso Nacional.
