La violencia política y la polarización de cara a las elecciones generales del próximo 30 de noviembre en Honduras se han impuesto sobre las propuestas y planes de trabajo de algunos partidos en contienda, lamentaron este lunes diversos sectores.

El caso más reciente ocurrió el pasado fin de semana en San Pedro Sula, Cortés, cuando Roberto Contreras, presidente del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL), desató la polémica al dramatizar un velatorio con dos ataúdes que contenían las fotos de los candidatos presidenciales Rixi Moncada, del Partido Libertad y Refundación (Libre), y Nasry Asfura, del Partido Nacional (PN).

Contreras, en lugar de expresar solemnidad, cambió el llanto por fuertes carcajadas frente a una multitud de seguidores que lo aplaudía, generando indignación entre militantes y funcionarios de Libre.

José Manuel Zelaya, coordinador general de ese instituto político, aseguró que recurrir a estas tácticas es obra de "una mente perversa y corrupta" que busca ensuciar la campaña electoral.

Por su parte, el subsecretario de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), Benedicto Santos, calificó la acción de Contreras como un impulso de violencia política y una estrategia errónea de campaña.

"Simular la muerte de una persona conlleva a la apología, al odio y al crimen. Lo que se decida el 30 de noviembre debe ser una fiesta democrática, donde cada ciudadano vote por quien simpatiza", manifestó.

La polémica también tiene antecedentes

Según Rafael Canales, candidato a diputado por el Partido Liberal, todo comenzó con una acción atribuida a militantes de Libre: el envío de un ataúd con un pollo dejado frente a la alcaldía de San Pedro Sula, en clara alusión a Contreras.

Canales destacó que este tipo de reacciones tampoco tiene cabida en la política y llamó a elevar el nivel de las propuestas y propaganda electoral, evitando que la contienda se convierta en un "show".

El episodio evidencia cómo la campaña electoral de Honduras seguirá marcada por acusaciones cruzadas, confrontaciones y tácticas polémicas que desplazan las propuestas de los candidatos y generan un clima de polarización creciente en la sociedad, mientras la ciudadanía observa y espera un proceso electoral transparente y seguro.