El ataque de un perro pitbull que terminó con la vida de su dueño en la colonia Hato de Enmedio, en Tegucigalpa, volvió a poner sobre la mesa la responsabilidad que tienen los propietarios de animales considerados potencialmente peligrosos y las medidas que deben tomar para evitar que representen un riesgo para otras personas.
El caso ocurrió el 21 de septiembre de 2026, cuando un perro identificado como Zeus atacó en dos ocasiones a su dueño, Alex Alfonso Maldonado Bonilla. Tras el segundo ataque, el hombre murió y su hijo también resultó herido cuando intentó auxiliarlo.
Luego del hecho, autoridades municipales y sanitarias retiraron al animal de la vivienda y lo trasladaron a un refugio.
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Más allá de este caso, la legislación hondureña establece obligaciones para quienes tienen animales bajo su responsabilidad.
¿Qué debe hacer el dueño de un perro agresivo?
La Ley de Protección y Bienestar Animal establece el principio de tenencia responsable y obliga a los propietarios a garantizar condiciones adecuadas para los animales y evitar situaciones que puedan poner en riesgo a otras personas.
Entre las obligaciones está mantener al animal en condiciones higiénicas adecuadas, proporcionarle alimentación y cuidados según sus características y procurar que tenga un comportamiento que permita una convivencia segura.
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La legislación también establece que la tenencia de un animal peligroso sin las medidas de protección requeridas constituye una infracción grave.
Esto significa que una persona que sabe que su perro tiene un comportamiento agresivo no debe permitir que permanezca suelto ni que tenga contacto sin control con vecinos, visitantes u otras personas.

En el Distrito Central, además, la ordenanza municipal establece medidas específicas para los perros considerados potencialmente peligrosos. Entre ellas se encuentra mantenerlos bajo condiciones especiales de seguridad, impedir el contacto libre con personas y evitar que permanezcan sueltos en calles o lugares donde puedan poner en riesgo a terceros.
Cuando son trasladados por la vía pública, la ordenanza establece el uso de correa de una longitud no superior a un metro y bozal, además de prohibir que menores de edad o personas que no sean físicamente aptas sean quienes los conduzcan.
También exige colocar en las viviendas donde se encuentren estos animales rótulos visibles de advertencia sobre la presencia de los perros y las precauciones que deben tener las personas que ingresen al lugar.
La misma normativa prohíbe entrenar a estos perros para desarrollar comportamientos agresivos contra personas u otros animales, así como utilizarlos en peleas.
¿Dónde se puede denunciar a un perro peligroso?
La Ley de Protección y Bienestar Animal establece que cualquier persona puede presentar una denuncia cuando considere que se están incumpliendo sus disposiciones.
La denuncia puede ser presentada de manera oral, escrita o virtual ante una autoridad administrativa relacionada con el tema, la Policía, la municipalidad o los juzgados de paz.
En el caso del Distrito Central, una de las vías habilitadas para reportar este tipo de situaciones es la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC). Los ciudadanos pueden comunicarse a la línea 100 o acudir directamente a la municipalidad.
Por ejemplo, un vecino puede reportar la situación si un perro permanece constantemente suelto, ha intentado atacar a personas, representa un riesgo para quienes viven alrededor o se encuentra bajo condiciones que incumplen las normas de bienestar animal.
¿Qué razas están prohibidas en el Distrito Central?
Aquí existe una diferencia importante entre la legislación nacional y las normas municipales.
La AMDC tiene publicada una Ordenanza Municipal de Prohibición, Registro y Control de Perros Potencialmente Peligrosos, correspondiente al Acta No. 014-2003.

Según el artículo primero de esa ordenanza, se prohíbe la posesión en el Municipio del Distrito Central de las siguientes razas:
- American Pitbull Terrier.
- American Staffordshire Terrier.
- Bull Terrier.
- Staffordshire Bull Terrier.
- Dogo Argentino.
La prohibición también contempla los híbridos producto de cruces entre estas razas y perros de otras razas.
La legislación hondureña establece que la responsabilidad de quien posee un animal no se limita a alimentarlo: también implica adoptar las medidas necesarias para evitar que este represente un peligro para las personas que conviven con él o se encuentran en su entorno.
