Las mujeres hondureñas tienen el peso suficiente para inclinar una elección, pero ese poder de las urnas no se traduce en las sillas donde después se gobierna.

Representan alrededor del 54 % de la población y del padrón electoral, una mayoría que contrasta con lo que ocurre cuando termina la campaña, se cuentan los votos y comienza el reparto del poder político.

De las 298 alcaldías de Honduras, apenas 23 las encabezan mujeres. Dicho de otra manera: 275 municipios no tienen una alcaldesa al frente de su gobierno local.

La brecha también atraviesa el Congreso Nacional. De sus 128 escaños, únicamente 38 están ocupados por mujeres.

Los números dibujan una paradoja difícil de ignorar: son mayoría para elegir, pero continúan siendo minoría cuando llega el momento de gobernar.

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Mujeres hondureñas: 275 alcaldías siguen en manos de hombres

La desigualdad se vuelve todavía más visible en los gobiernos municipales, las 23 alcaldesas representan menos del 8 % de las 298 corporaciones municipales del país.

Es precisamente en esos espacios donde se toman decisiones sobre presupuestos, obras, servicios y prioridades que afectan directamente a las comunidades.

La diferencia no pasó inadvertida durante el Intercambio Sur-Sur de Mujeres Políticas, realizado en Tegucigalpa, donde lideresas hondureñas e internacionales pusieron sobre la mesa las barreras que alejan a las mujeres de los espacios de decisión.

Pero el problema no comienza únicamente cuando una mujer intenta ganar una elección.

Las participantes señalaron obstáculos relacionados con el acceso a recursos para competir, las dinámicas internas de los partidos políticos, la violencia política por razones de género y las responsabilidades de cuidado.

Esas son cargas que pueden convertirse en una desventaja desde antes de que aparezca un nombre en una papeleta.

mujeres y política
El Intercambio Sur-Sur de Mujeres Políticas reunió en Tegucigalpa a lideresas nacionales e internacionales para discutir las barreras que mantienen a las mujeres lejos de los principales espacios de poder. Foto: Cespad.

Del voto a la silla: ahí se rompe la mayoría

La fotografía del Congreso Nacional tampoco corresponde con el peso que tienen las mujeres hondureñas dentro del electorado.

Actualmente ocupan 38 de los 128 escaños, menos de un tercio del Legislativo y es ahí donde aparece una de las contradicciones centrales: las mujeres tienen una presencia decisiva dentro del padrón.

Los partidos necesitan conquistar su voto para llegar al poder, pero ellas todavía están lejos de ocupar ese poder en la misma proporción.

La discusión dejó entonces de ser únicamente cuántas mujeres votan, la pregunta de fondo es cuántas logran atravesar las estructuras partidarias, competir en condiciones similares y llegar hasta los puestos donde se decide.

Dos miradas desde fuera apuntan al mismo problema

La brecha hondureña se analizó también desde experiencias políticas de otros países. En el encuentro participó Toribia Lero Quispe, política, auditora y activista indígena boliviana originaria de la región Sura, quien fue diputada por Cochabamba.

Ella trabajó por los derechos de los pueblos indígenas, de las mujeres y su representación en espacios de decisión.

También participó Josefina Blanco, concejala de Montreal por el distrito de Saint-Édouard, en Rosemont-La Petite-Patrie, Canadá.

De origen argentino y formada como trabajadora social, Blanco impulsó entre otras iniciativas, el reconocimiento de octubre como Mes del Patrimonio Latinoamericano en Montreal.

Ambas abordaron el valor de la participación política femenina y de los intercambios internacionales.

Esto con el fin de fortalecer liderazgos, mientras las representantes hondureñas aterrizaron el debate en las dificultades que enfrentan dentro del país.

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No basta aparecer en la papeleta

Las participantes plantearon que una mayor representación no depende únicamente de colocar candidatas en las elecciones.

Señalaron la necesidad de avanzar hacia una paridad efectiva, generar condiciones equitativas para competir y permanecer en la vida pública.

También piden prevenir y sancionar la violencia política contra las mujeres y fortalecer las Oficinas Municipales de la Mujer.

Otro punto fue el reclamo por una participación efectiva en los espacios donde se definen presupuestos, políticas públicas y prioridades territoriales.

El llamado alcanza al Congreso Nacional, Consejo Nacional Electoral, partidos políticos, Gobierno central y administraciones municipales.

Estos se señalan como actores necesarios para desmontar las barreras que históricamente limitan esa participación.

La apuesta de los organismos

El encuentro se desarrolló en el marco del proyecto Nosotras Construyendo Democracia.

Este espacio lo integran Oxfam Honduras, el Centro de Estudios de la Mujer Honduras (CEM-H) y el Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD).

Se contó además con el apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (AECID).

En Honduras, la mayoría femenina aparece con toda su fuerza frente a las urnas, pero el problema comienza cuando las urnas se cierran y toca ocupar las sillas del poder.

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