La transmisión satelital que garantizaría el envío de resultados desde los centros de votación más remotos está en jaque.

Expertos advierten que la licitación para contratar este servicio podría declararse fracasada en las próximas horas y dejar al Consejo Nacional Electoral (CNE) frente a su mayor desafío técnico y político antes de las elecciones de Honduras 2025.

El riesgo no es menor: sin la transmisión satelital, más de 1,700 centros de votación ubicados en zonas sin electricidad ni internet quedarían desconectados, lo que comprometería más de un millón de votos.

“Si no se contrata esa empresa, o si falla o contratan una deficiente, más de un millón de votos se van a quedar sin transmitir”, advirtió el dirigente nacionalista Fernando Anduray.

La advertencia abre un nuevo flanco en la crisis del órgano electoral, donde las diferencias entre los concejales frenan la decisión sobre a quién adjudicar el contrato.

¿Pugnas y división dentro del CNE por la transmisión satelital?

El futuro de la transmisión satelital se convierte en un campo de disputa interna. Mientras algunos consejeros defienden la adjudicación del contrato a la empresa Expertía, otros proponen alternativas o exigen repetir el proceso.

De confirmarse el fracaso de la licitación, el CNE tendría que recurrir a una contratación directa, pues los plazos ya no permiten iniciar un nuevo proceso competitivo.

“El CNE busca un sistema que garantice conectividad eléctrica y de internet en los mil setecientos centros donde no hay acceso”, explicó Ramiro Lobo, exconcejal del organismo electoral.

Desde la oposición, se teme que este impasse afecte la credibilidad del próximo proceso electoral, mientras que desde el oficialismo se reconoce que el riesgo es real si la transmisión satelital no se asegura a tiempo.

Una decisión entre Expertía y Smartmatic

En medio del desacuerdo, la consejera Cossette López insiste en respetar la adjudicación ganada por Expertía, mientras que el consejero Marlon Ochoa propone que sea Smartmatic quien asuma el servicio.

La presidenta del CNE, Ana Paola Hall, planteó una tercera opción: declarar desierta la licitación y proceder con una contratación directa.

Esa decisión, aunque viable legalmente, implicaría un riesgo político y operativo. No solo por la falta de tiempo para la evaluación técnica, sino porque abriría la puerta a cuestionamientos sobre la transparencia del proceso.

El debate sobre la posible participación de Smartmatic también se ve marcado por antecedentes judiciales.

Fiscales de Estados Unidos acusaron al fundador de la empresa, el venezolano-estadounidense Roger Piñate, de sobornar en 2019 a la entonces jefa del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Tibisay Lucena Ramírez.

El caso encendió alertas sobre la transparencia de la compañía en procesos electorales internacionales.

Sin señal, sin resultados electorales el 30 de noviembre

El diputado de Libre, Bartolo Fuentes, resume el dilema con una advertencia técnica y política:

“Si no hay conectividad, si no hay internet, como se conoce popularmente, para hacer esa transmisión, de nada sirve que esté en la ley, si no se va a poder mandar los resultados de inmediato”, dice Fuentes.

El CNE debe resolver este impasse, si no retrocederá a la era del retorno físico de actas, un proceso lento, sujeto a errores o manipulaciones.

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El reloj corre para el Consejo Nacional Electoral

La cuenta regresiva está en marcha. Cada hora que pasa sin resolver la adjudicación del sistema satelital pone en riesgo la logística electoral y la confianza ciudadana en el conteo preliminar.

La transmisión satelital, que debe ser una herramienta de modernización y transparencia, se convierte en una prueba decisiva para el CNE.

Si falla, no solo quedarán en duda los resultados, sino la credibilidad de todo el proceso electoral hondureño.