De un día para otro, Raúl Pineda Alvarado pasó de ser un burócrata en la antigua Administración de Rentas a un soldado raso del Ejército hondureño que mandaron al campo de batalla en la guerra de 1969 contra El Salvador.

Nominalmente, su plaza era de "guardia de hacienda", pero ejercía funciones de escribiente y al estallar el conflicto bélico con el vecino país por una disputa territorial, se le ordenó ir al frente de batalla en Marcala, La Paz, aunque, afortunadamente, los salvadores no atacaron por esa zona.

El abogado Pineda, a quien la prensa le pide insistentemente su lectura de los hechos políticos y jurídicos, tiene casi medio siglo en el ejercicio del Derecho, con especialidad en litigios en materia penal, una profesión con la que pudo librarse de la pobreza que le causó traumas, al grado que "lo primero que hice cuando pude ganarme la vida decorosamente fue comprar varios carros y muchos pares de zapatos".

Pero lo que recuerda como uno de sus mayores logros fue que, al comenzar a laborar a finales de los 70, hizo que sus pares dejaran de trabajar, al tiempo que recuerda que el primer cheque de pago de 90 lempiras que recibió lo entregó a su mamá.

También es un karateca cinta negra que ve en las artes marciales una plataforma para la meditación y no como canalizador de la violencia; aunque admitió que puso en su sitio a un par de "bolos" por conflictivos.

Este jurista, que fue un ferviente seguidor del Partido Nacional, se declaró un amante de los perros molosos, como los dogos y los rottweiler y tanta es su admiración por los canes que cree que tienen más nobleza que algunos políticos.

Esta es la plática de Raúl Pineda Alvarado para EN PRIMERA PLANA de tunota.com:

¿Políticamente usted cómo se define?
Tengo una decisión muy clara de que los conceptos clásicos de izquierda y
derecha ya no tienen sentido práctico y que el final se impone el afán natural y
mezquino de tener el poder , a veces, en el afán de sobrevivir y, a veces, en función de
aprovecharse; si tuviera que optar por una posición, me gusta mucho esa
visión cristiana de la política, donde se vea al ser humano como un hermano.


Y que lo más triste que puede afectar a una sociedad es la pobreza y la ignorancia,
con esos objetivos en la vida, la lucha contra la pobreza y contra la ignorancia se
puede hacer de una posición de izquierda o se puede hacer de una posición de
centro-derecha, fundamentada en un modelo o una visión económica de corte casi liberal en el que el axioma es que el que no tiene pueda tener.


¿Humanismo cristiano?
No, él que tiene puede tener un poco más, pero se han maquillado las izquierdas y
las derechas, en ese aspecto surge una suerte de híbrido como la democracia cristiana,
la social democracia, de ese humanismo cristiano que no alcanza a definirse; yo le
hablo de una visión cristiana fundamentado en el mensaje de Jesucristo desde su
dimensión puramente carnal que fue paz, mansedumbre y justa indignación cuando
tuvo que sacar los mercaderes ( del templo en Jerusalén).


¿Usted está redefinido políticamente?, le pregunto políticamente porque se le ha vinculado con el Partido Nacional
Claro, recuerde que nosotros somos un país modesto donde el sectarismo y la
visión oficiosa, como producto de los grandes conflictos políticos de Honduras anexó a nuestros padres, y nuestros padres, en alguna medida, nos contaminaron con esa visión.
A mí me costó mucho hacerme de camisa de color rojo ( en alusión al Partido Liberal) y no me sentía cómodo, desde esa visión siento que la nueva realidad nos obliga a una transformación nacional.


¿En su casa qué le heredaron políticamente?
Esa visión de ser un nacionalista radical y de ver en el adversario que hace unos años era el Partido Liberal un enemigo, no hubo legitimo competidor, claro recuerde las raíces gigantes que tenemos un país con más de 160 revoluciones, conflictos armados, golpes de Estado que sacaron lo peor del ser humano.

El ser humano es fascinante, es capaz de grandes actos de nobleza y de
grandes actos de crueldad, pues en ese ambiente de un país que vivía y creo que
todavía vive al borde de la selva, no nos educaron para la tolerancia, no nos
educaron para el respeto, si no que era una visión tan encapsulada, tan parroquial,
tan provinciana, que la misma pobreza que tiene solamente lo material, que no
podía ver al competidor jurídico como enemigo.

Afortunadamente, hubo personas que ya en la etapa madura de mi vida me
hicieron ver que hay personas buenas en todos los sectores políticos y que hay
factores que deberían de ser un factor común, de hecho existen, como el amor al
país, el nacionalismo que se expresa en una visión de sentirse orgulloso de su
nacionalidad por lo bueno de la sociedad en que se desempeña.


¿Qué cargos desempeñó a nivel gubernamental?
Yo solamente he sido diputado ( del Parlamento Centroamericano) y asesor ( del exfiscal Luis Rubí), Dios fue bueno conmigo, creo que me dotó de un poquito de talento y a la gente con talento con ese tipo con suspicacia como Honduras, a veces creen que cuando le dan un salario no solamente le están comprando su capacidad de trabajo, si no, su conciencia y en esto debemos de ser ortodoxos, radicales hay cosas que no se pueden negociar.


Yo tuve la oportunidad de ser asesor de un fiscal general (Luis Rubí) y de de un presidente del Congreso liberal (Rafael Pineda Ponce, 1998-2002) y nos llevamos muy bien, coincidimos en aspectos que nos homogenizan, que nos unen, que nos separan.
Cuando esa visión se extienda, sea cultivada y no se vea simplemente electoral, por
ejemplo, como un objetivo, si no como un mecanismo de cambiar autoridades, las
cosas van a mejorar.


¿De dónde es originario y de dónde su inclinación a estudiar Derecho?
Nací en un barrio muy pobre de Tegucigalpa, La Cabaña, conozco la pobreza en
sus máximas expresiones.

¿Máxima expresión de la pobreza es no comer?

A ese término nunca llegamos, pero, por ejemplo, salía de la universidad ( Nacional Autónoma de Honduras) a las nueve de la noche y no había transporte, tenía que caminar al Reparto Arriba durante más de una hora cuando Tegucigalpa era una sociedad con índices mínimos de violencia.
Sabemos lo que es tener un solo par de zapatos y eso le da una especie de
trauma, lo primero que hice cuando pude ganarme la vida decorosamente fue comprar varios carros y muchos pares de zapatos, pero eso tiene que ver con esa hambre atadita y por eso, para mí, lo peor es la pobreza.
Y no es que estoy haciendo la a ponderación de la riqueza, simplemente, de la dignidad de vivir con lo necesario.


¿Cuántos carros compró y cuántos zapatos compró?
Probablemente llegue a tener cinco vehículos, probablemente unos 50 pares de
zapatos, comprando en un periodo relativamente corto.

¿Dónde trabajaba y cuánto ganaba cuando los compró?
En la profesión, yo he sido un adicto a la libertad y lo único que da libertad es no depender de un salario, y no depender de un jefe.

Cuando se vive bajo un salario pierde el temor de perder estabilidad laboral y hay
algo que lo llevamos todos en el ADN, es el afán de sobrevivir y eso nos limita y
nos limita y nos atemoriza.

Y no solamente lo he visto en Honduras, en altos funcionarios de embajadas
poderosas he visto la misma situación de restringirse en hablar ante el temor de
ser expulsados del carguito que les da el pancito y la sal de todos los días.
Eso fue en los 70, 80 y 80, 70, siempre traté de entender que uno se arrepiente
de muchas cosas, pero de estudiar uno no se arrepiente.

Todos los días, por norma ,tengo que leer 15 o 20 páginas de un libro o en ver en
Youtube una conferencia relacionada con mi profesión y mantenernos actualizados, porque la vejez tiene que ver con una actitud frente a la vida, la gente se muere y generalmente cuando no tiene objetivos de corto plazo de pensar y una de las grandes motivaciones en la vida es hacer cosas.

Quise ser médico, me gustaba la Medicina, pero era una carrera muy cara y la
carrera que nos permitía trabajar y estudiar era el abogado, la única carrera liberal.
Un abogado solo necesita una máquina de escribir, una computadora y una tabla
para empezar a trabajar, mientras que todas las profesiones requieren una suerte
de apoyo logístico que implique inversiones.

Por eso en Honduras usted encuentra guardaespaldas que son abogados, taxistas
que son abogados, todo mundo es abogado, pero aún desde la profesión del Derecho se pueden hacer unas cosas por el país si sucede lo que dice aquella canción de
José Alfredo Jiménez: "si nos dejan".


¿En esa etapa de adolescencia y en medio de esa pobreza le tocó trabajar?
Lo que yo recuerdo de mi juventud, el más importante, es cuando miré un cheque con mi nombre, de 90 lempiras, esos 90 lempiras era el equivalente a 5 mil de ahora y corrí a llevárselo a mi madre y de ahí me sentí hombre y me sentí útil.

Lamentablemente, yo trabajaba en lo que era en lo que antes se llamaba Administraciones de Rentas y me pagaban con la plaza de un guardia de hacienda, es decir, como los militares no permitían gente armada en las plaza civil, esas plazas eran ocupadas por escribientes, secretarias, conserjes, escribientes y cuando vino la guerra del 69 ( contra El Salvador), todos los que teníamos plaza como cuerpos armados, sujetos a la autoridad civil, fuimos concentrados en unidades militares que nos mandaron al conflicto, o y la que me correspondió a mí, la lamentablemente,era una pequeña unidad, un batallón que su teatro de operaciones en Marcala (La Paz) , que es la zona de más alto riesgo, pero gracias a Dios los salvadoreños no nos atacaron por ese lado.

¿Qué labores desarrolló en el conflicto bélico?
Las labores de un soldado, ahí no hubo ningún enfrentamiento, pero vimos un
fenómeno maravilloso, la valentía de los indios hondureños, para ellos la guerra
era un deporte y el temor la reserva, el miedo de nosotros los latinos, porque
mientras los salvadoreños utilizaban fusil Heckler & Koch G-3 con selector de fuego nosotros utilizábamos fusiles de 30.06 que eran de la Primera Guerra Mundial.


Las entidades élites que correspondía al Primer, Segundo y Tercer Batallón, pues
andábamos prácticamente desarmados con fusiles de cinco tiros y eso generaba
un temor, pero valor es el control del miedo, si usted puede, en determinado momento terminado, cuando lo motivan adecuadamente, estar dispuesto a la locura de
perder la vida por su patria.

En esa época, los estudiantes eran mal vistos por los militares, porque en esa época entre más bruto era el soldado, mejor, por lo que nos daban los turnos de madrugada, uno no dormía; fue una experiencia bien bonita. Ahí el país dio una lección de lucha y unidad y si nos pudiéramos unir contra las ZEDE ( Zonas Especiales de Desarrollo) sería una luz esperanzadora.

¿Después de la guerra comenzó a estudiar Derecho?

Sí, comenzamos a estudiar y en esa época había que ir de traje, el estudiante para entrar al aula tenía que ir de saco y corbata, por lo que tenía que conseguir un saco prestado y una corbata, los compañeros decían que parecíamos retrato porque siempre llegábamos con el mismo saco y la misma corbata y recibíamos clases de verdaderos maestros, en este época estarían desfasados, pero era auténticos maestros, era magistrados de la Corte Suprema, jueces de altísimo prestigio.

Dios ha sido bueno,desde que sacamos el título, logramos algo de dinero, no somos ricos, pero sí vivimos decorosamente.

¿Cómo está compuesto su hogar?

Yo no fui un modelo de conducta muy responsable en ese campo, vivo con dos de mis hijas, tengo lo que llama hijos naturales, ya hombres, la adultos, mantenemos una buena comunicación.

La cultura machista, en esa época, se había acentuado mucho en la juventud de Honduras y entre más prolífico era uno, más respetado era, vivimos en una cultura de antivalores que vine a ver cuando estuve en política, me llevaba a algunos lugares y le presentaban al matón del pueblo y había que darle la mano al sicario del pueblo y él decía que estaba a la orden para cualquier cosa.

¿Tuvo un hogar y se desintegró?

Estuve 15 años casado, luego cada quien tomó su camino, mi esposa está fuera del país y todos estamos bien, tenemos una buena relación, pero lo fundamental es que en Honduras no hemos sacado esa actitud de violencia y lo vemos cuando hablo oficiales de Policía y dicen que ese es completo, ha matado a tantos, de repente se están refiriendo a un psicópata; Honduras necesita una verdadera reforma educativa.

¿En qué campo ha desarrollado más el Derecho?

En el área penal, el mundo de Derecho es fascinante, aunque hay un autor que dice que los abogados somos como los gusanos que vivimos de la madera podrida de la sociedad, pero eso no es tan cierto, todo mundo tiene derecho a la defensa y los abogados tenemos derecho a escoger quienes defendemos.

Veo en fotografías que posa con robustos perros, ¿ tiene una pasión por los perros grandes?

Me encantan los perros, traje de Guatemala y voy a decir aquella apostasía que dice que entre más conozco a los perros, más los quiero y más disimulo siento por los humanos, yo soy miembro de la Asociación Guatemalteca de Dogos, son maravillosos, pero son blancos y les da cáncer y ahora tengo dos rottweiler y cuando uno los mira a los ojos siente una sensación de nobleza y de sinceridad que ya quisiera encontrar en muchos los políticos de nuestro país.

¿Practicó algún deporte?

Yo fui un eterno enamorado de las artes marciales, llegué a ser cinta negra, pero no me gustó tanto el aspecto de la defensa, si no el aspecto filosófico, la meditación, el sentido del respeto al adversario, el sentido de la disciplina.

¿Le dios sus "karatazos" a alguien en peleas de verdad?

Sí, un par de veces, los bolos son insoportables y usted debe de aprender que un experto no debe de tener un enfrentamiento que dure más de 30 segundos, debe aprender artes marcialeas nobles y otras que no son tan nobles que no se pueden practicarse porque usan el escupitajo, pellizco, goles en la nariz; esas artes no son competitivas, pero sí las debe conocer en caso que su vida corra riesgo.

¿Cuándo sacó su cinturón negro?

Estuve con Bon Kin Son unos 10 años, pero también conocí maestros chinos, incluso un norcoreano que a mi criterio que ha sido el mejor maestros que ha venido a Honduras , porque era un estoico, le podía dar una patada a la pared y no sentía nada.

Aparte de la lectura sobre el Derecho, ¿ qué tipo de literatura lo atrapa?

Todo, fundamentalmente la historia, la historia es más útil que cualquier otra literatura, por ahí escuche una frase de una "narcoserie" que me parece inapropiada que dice que los pueblos que no conocen, están dispuestos a repetirla y la continuidad de la vida es la misma; la historia se repite, prácticamente no hay nada nuevo.

¿No ha dejado de estudiar?

Me gradué en los 70 y desde esa época no he dejado de estudiar, saqué un posgrado a los 50 años y saqué un doctorado a los 64 años en ciencias penales, pero más ejercitar el cuerpo hay que ejercitar la mente.

¿Quiénes fueron sus padres?

Raúl Pineda y e Isabel Alvarado, ambos fallecidos y fueron un ejemplo de honradez, le cuento que cuando yo comencé a trabajar, mi padre y mi madre no volvieron a trabajar.

La entrevista está por terminar y, como consulta de rigor, se le pregunta a Pineda su fecha de nacimiento, pero tras decir que vio la luz de la vida el 15 de agosto de 1951, hizo referencia de forma jocosa sobre los achaques que afectan a los casi septuagenarios como a él : "Estamos por fundar un partido de los diabéticos y estamos seguros que vamos a barrer con los partidos tradicionales y vamos a emitir un decreto que se los vamos a pedir a nuestro amado Presidente que lo puede todo que se prohíba el envejecimiento y, probablemente, le metamos un artículo transitorio que prohíba engordar".