El tercer debate presidencial entre Donald Trump y Joe Biden fue un poco más civilizado que el primero que se llevó a cabo el 29 de septiembre, pero no estuvo exento de ataques mutuos entre ambos, pero esta vez sin muchas interrupciones y bajo tensión, de cara a los comicios presidenciales programados para el 3 de noviembre.
El cierre de los debates fue realizado en la localidad de Nashville, Tennessee, Estados Unidos, y estuvo marcado por las duras acusaciones de Trump contra la familia de Biden por supuesta corrupción y por las de Biden contra el mandatario, al que tachó de racista y ser el presidente menos indicado para el manejo de la pandemia del coronavirus.
Trump intentó en múltiples ocasiones mostrar a Biden como el típico político que no hace nada en muchos años de carrera, y en especial a sus dos periodos como vicepresidente de Barack Obama.
"¿Por qué no lo hiciste en los 8 años? Es todo habladuría, ninguna acción", señaló el candidato republicano en varias ocasiones a Biden, cuando este hablaba de sus propuestas de gobierno.
Por su parte, el candidato demócrata buscó mostrar a Trump como un mandatario que ha llevado al país a una profunda crisis, pero que no asume sus responsabilidades. Además de tacharlo de racista, y de ser el principal causante de la separación de las familias migrantes en la frontera con México.

Pero, ¿Quién ganó el debate?
El encuentro entre ambos candidatos había generado mucha expectativa tras un duro primer cara a cara de la cancelación del segundo debate, previsto para el pasado 15 de octubre, luego que Trump fuera diagnosticado con covid-19 y que ambos candidatos se negaran a participar en un debate virtual.
A 11 días de las elecciones, este debate representaba una oportunidad crucial para que ambos candidatos intentaran no solo presentar sus propuestas presidenciales, sino tratar de ganarse la confianza y los votos de los estadounidense.
Analistas de la CNB señalaron que "el debate fue una estrecha victoria por puntos para el presidente Trump. Él tuvo algunas buenas líneas de ataque y se benefició por las bajas expectativas existentes tras su primer debate".
Sin embargo, "Trump necesitaba arrasar para detener la campaña de Biden y no lo consiguió".
