Se define como optimista, amante de las artes y soñador. A sus 35 años de edad, Jose (sin tilde, como él lo aclara siempre) Solís sigue trabajando por sus sueños, mismos que nacieron en su habitación.

Justo cuando tan solo era un niño introvertido, que prefería leer libros y ver películas, mientras sus dos hermanos jugaban a los videojuegos.

Nació y creció en el centro de Tegucigalpa.

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“Pasaba viendo películas. Mi mamá me inculcó el amor por la música disco, por lo que me gusta mucho bailar. Mi papá me infundió el amor a la lectura y también al cine, de muchas formas. Él me alquilaba las películas que yo quería cuando estaba chiquito”, dijo a tunota.com en una amena entrevista.

Abuela cónsul

Un pilar fundamental en su vida fue su abuela, Ana Ruth Zúniga, quien estudió en Italia y fue cónsul de Honduras en Los Ángeles, Estados Unidos, en los 90’s.

Ella siempre le remarcó el amor por Honduras, pero también de ir adonde lo llevaran sus sueños.

“Era una persona que soñaba conmigo y me decía: ‘si te querés ir a New York, andáte’. También me heredó el amor por el cine y la comida italiana”, expresó.

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Talento nato

Al cumplir 10 años, Jose comenzó lo que hoy es su carrera, pero sin conocimiento técnico, solo se dejó llevar por lo que le dictó su corazón, al tener un cuaderno en blanco llamado diario y un lápiz, y comenzó a escribir.

“Lo que yo no sabía es que estaba escribiendo críticas de cine, pues veía películas y escribía resúmenes. También trataba de dibujar ilustraciones de mis escenas favoritas para recordarlas y conservarlas”.

Presencia en la crítica

Solís expresó que sigue siendo un apasionado por la cultura, -esta tuvo una buena cimiente en la infancia- y su pasatiempo favorito es todo lo que lleva un toque de cultura, sin olvidar el deporte.

“Me gusta el teatro, soy cinéfilo, paso leyendo muchos libros de novelas que no son de ficción. Me gustan mucho los museos. También, nadar y boxear”.

Al consultarle sobre un inicio formal, para citar desde que comenzó a darse a conocer, Solís se trasladó 19 años atrás, cuando comenzó su blog con 16 años.

Abrir ventanas

Con abrir una ventana en internet, se le abrieron muchas puertas, pues conoció gente en línea, actores, periodistas de Estados Unidos, México, Europa, Canadá, Sudamérica, estos le invitaban a escribir artículos, publicaciones sobre cine, para los blogs de ellos.

“Cuando yo me fui de Honduras a los 18 años (a estudiar a Costa Rica) ya tenía una presencia en línea; sí me da pena leer lo que escribía de niño, porque nada que ver ahora, -dijo entre risas- pero así fue como comencé”, indicó con orgullo.

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Una nueva pasión

En Costa Rica, comenzó a escribir para periódicos, revistas y blogs siempre sobre cine, pero una nueva pasión se despertó y se aventuró en el teatro.

“A los 26 años me fui a Nueva York, con la idea de ser específicamente crítico de cine, pero una vez que estaba en la meca del teatro (así se le conoce a la ciudad, con Broadway), en nuestro continente, se me hizo imposible no trasladarme al teatro y no comenzar a ir constante”, detalló.

Ahora, de la misma forma con la que comenzó su blog de películas cuando estaba adolescente, daba inicio a escribir y crearse una presencia en el teatro en Nueva York, y a los tres años de haber llegado a la ciudad, le invitaron a ser uno de los alumnos del Instituto Nacional de Críticos, en 2016.

Medios populares

“Comenzaron ofertas para escribir en revistas como American Teather, The New York Times, donde todavía escribo, también The Washington Post, para la Revista América, que es jesuita basada en Estados Unidos y otros sitios web".

"Soy el primer latino en la historia del New York Times que escribe sobre teatro”.

También, ha escrito para TimeOut NY, Backstage, América Magazine, TDF Stages, The Toronto Star.

En 2018 decidió crear un podcast y una serie de vídeo que se llama Token Theatre Friends, cuya visión es demostrar la representación de los críticos que no son blancos, sino negros, indígenas y personas de color.

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Por un mundo mejor

También, el crítico se expresó sobre la situación de país y lo que atraviesa el arte. Ante eso, cree que los funcionarios son personas que deberían construir un mundo mejor para todos.

“A los funcionarios les hace mucha falta ver un futuro mejor de forma colectiva. Si yo pudiera ser funcionario, creo que la posición que más me interesaría sería trabajar en la Secretaría de Cultura, Arte y Deportes, ya que considero que usualmente se tiene una entidad, pero no la cultura de un ministro”.

A la vez, hace mucha falta que se valore más el arte y las carreras que tienen que ver con preservar la cultura y con promoverla, no todo tiene que ser enfocado en la economía y en la administración de empresas y en carreras más tradicionales, agregó Solís.

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No repetir la historia

Al ponerse en el papel de funcionario, también dijo que se enfocaría en combinar programas de arte con la educación para que se dieran cuenta los hondureños, que un país que no aprecia su arte y cultura, es un país que está despreciando su historia.

“Bien dicen que si se nos olvida nuestra historia continuaremos repitiendo los mismos errores”.

Finalmente, dejó un mensaje contundente a los que administran el país: “Les recomiendo que se salgan de su zona de confort y no traten de continuar solo agendas políticas, sino que se creen censos para ver las necesidades de la comunidad, independientemente de porqué candidato votaron”.

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MÁS PROYECTOS

“No hay que apagar los sueños de los jóvenes, como muchos lo hacen a diario”

En 2020, Jose inició un instituto, llamado BIPOC Critics Lab, que creó para introducir a los críticos de color e indígenas.

“Este campo es muy racista, es extremadamente blanco y mantiene todavía muchos parámetros de la supremacía blanca que a mí me molesta como persona de color en Estados Unidos”.

“El trabajo del crítico es solitario. Lo comparo con poner un mensaje en una botellita, tirarla al mar y ver quién la recibe”.

Jose Solís

“Es un taller de 10 semanas, lo hice con mi cuenta propia y a finales del 2020, el Kennedy Center de Washington me pidió que hiciera una versión para ellos y lo hice”, citó Jose, porque este logro es uno de los que más le enorgullecen.

Hasta el momento, ha logrado con su instituto, posicionar 25 críticos de color, en compañías y publicaciones de teatro, que nunca antes habían sido publicados y tampoco se les había pagado por la crítica.

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Solís posa con los actores británicos, Daniel Kaluuya, ganador de Premios Oscar 2021 y Taron Egerton. Foto: Cortesía Jose Solís.

Apoyo a grupos

No es periodista, aunque hizo tres años de la carrera de Comunicación en una universidad capitalina, pero dejó de ir cuando un profesor les dijo que los estudiantes que estaban en su clase no iban a lograr nada.

“Yo en ese momento tomé mi mochila y libros y no regresé”. Estudió diseño gráfico en Costa Rica.

Algo en que siempre se enfoca Solís, es en no apagar los sueños de los jóvenes, como muchos lo hacen a diario, y colocan más obstáculo en el camino de las personas que se quieren superar.

A pesar de ser excluidos muchas veces por ser personas de color o de la comunidad LGBTIQ, “como yo”, dijo con orgullo.

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El 12 de julio le dieron la noticia de que será director/jefe en edición de un nuevo sitio web de crítica teatral que se llama Did They Like It, en Nueva York.

“Otra forma de apoyar a los jóvenes hondureños es buscar el apoyo para instituciones donde se enseña el arte”

Jose Solís

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