La migración forzada no conoce raza, religión, idioma, sexo, ni orientaciones sexuales.
Las masivas caravanas que parten de Honduras aglutinan todas estas características, y a lo largo de los últimos años, muchos hondureños han sido obligados a ser desplazados obligatoriamente ante la falta de oportunidades en el país.
El 15 de enero, miles de hondureños se aglutinaron en la Gran Central Metropolitana de San Pedro Sula, al norte del país, para emprender una nueva ruta migratoria masiva, reviviendo imágenes vividas en 2018, 2019 y 2020.
Entre los más de 9 mil connacionales, están unas 300 personas de la comunidad de Gay, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales, Intersexuales y Queers (LGBTIQ), que buscan mejores oportunidades fuera de un país donde no hay garantías para las personas de la diversidad sexual.
Todos y todas se encuentra varadas en Chiquimula, Guatemala, zona fronteriza con Honduras, en espera de que las autoridades de ese país aprueben su paso para llegar a México y luego a su destino en Estados Unidos.
Un "Sueño Americano" de homofobia
Al igual que los otros 9 mil hondureños, estas 300 personas LGTBIQ han sufrido las represiones de la Policía de Guatemala, que se ha negado a dar el acceso a los migrantes que emprenden la ruta en busca del fatídico "Sueño Americano".
Un ejemplo de maltrato y discriminación contra los grupos LGTBIQ en la caravana migrante es el caso de Fabiola de 20 años de edad, quien viajó desde Tegucigalpa para huir de la discriminación y la transfobia.
Durante su trayecto, un hombre abusó de su fuerza al golpear a Fabiola "para quitarla de la fila de hombres", empleando insultos como "maricones", "porrones", "culeros", entre otras según dijo a la agencia apresentes.
Aunque es la segunda vez que viaja, Fabiola tiene esta vez la esperanza de poder cruzar la frontera, atravesar México y llegar a salvo a Estados Unidos.

Las y los miembros de la diversidad sexual han preferido andar a pie en lugar de subirse de "jalón" en la parte trasera de los carros o camiones porque al treparse en los vehículos afrontan más peligro y acoso, principalmente por hombres.
"Hemos sufrido discriminación. Vivimos en el departamento de Colón y no nos aceptan tal como somos, nos miran como un fenómeno", relató a la Agencia Presentes, Salomé, una chica trans del litoral atlántico hondureño.
Mejores oportunidades fuera de Honduras
"Después de la pandemia (del coronavirus), el trabajo sexual se vino abajo y cada vez tenemos menos recursos para la subsistencia diaria", expresó una chica trans del municipio de Villanueva, la cual no quiso ser identificada.
Gissele, por su parte, huyó junto con un grupo de chicos y chicas del municipio de Nacaome, en el departamento de Valle, al sur de Honduras.
No es la primera vez que lo hace, pero tiene fe de que esta vez logrará llegar al norte de América y espera conseguir sus papeles que la certifiquen legalmente como una mujer.
"Nos discriminan, se burlan y no tenemos trabajo", lamentó al medio antes mencionado.
Las personas LGTBIQ migran del país en busca de mejores oportunidades, buscando condiciones de vida que les garantice poder subsistir bajo su orientación sexual, y ser reconocidas y reconocidos por cómo se sientan mejor.
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