Los hermanos de Juan Antonio "Tony" Hernández se unieron al clamor de su madre en cartas dirigidas al juez Kevin Castel de la Corte de Nueva York en Estados Unidos para que el exdiputado hondureño no sea sentenciado a cadena perpetua.
José Amilcar Hernández Flores y Gloria Margarita Hernández, hermanos de Tony Hernández, fueron quienes dirigieron escritos en los que destacan los valores que la familia les inculcó en el seno del hogar, según los documentos publicados por Pro Honduras Network, plataforma que ha dado seguimiento al caso.
A continuación las cartas integras de los hermanos de Hernández, quien fue encontrado culpable de narcotráfico, tenencia ilegal de armas y de mentir a las autoridades norteamericanas:
Carta de José Amilcar Hernández Flores
Honorable P. Kevin Castel
Estados Unidos contra Juan Antonio Hernandez Alvarado, S2 15 Cr. 379 (PCK)
Estimado juez Castel, Mi nombre es José Amilcar Hernández Flores, soy el hermano doce de Juan Antonio, veterano militar con rango de Coronel y abogado autorizado para ejercer la abogacía en la República de Honduras. Le presento humildemente la siguiente carta, con el mayor respeto y honor que tiene su investidura, para brindarle los antecedentes de nuestra familia y del carácter y situación actual de Juan Antonio. Nuestra familia nació y se crio en el pequeño pueblo de Gracias del estado de Lempira, República de Honduras. Nuestra crianza fue de un hogar modesto, que se caracterizó por el sentido de respeto de nuestro Padre por la tierra, el cumplimiento de las tareas de la casa y trabajar siempre duro y responsablemente para contribuir a nuestra sociedad.
En ningún momento, Señoría, donde pensamos o guiamos hacia una vida deshonesta o que incentivó a hacer dinero “fácil”. De ahí que dejé mi ciudad natal para alistarme en el ejército, donde hice carrera y en paralelo estudié derecho. El valor de nuestro Padre hacia la educación y el trabajo arduo es el legado más importante que dejó a nuestra familia. Era un hombre que valoraba las cosas pequeñas y sencillas de la vida y constantemente pensaba que nos esforzáramos por tener una vida digna y honorable, que debería lograrse a través de la educación.
También pensamos que el camino que elegimos debe hacerse con el más alto nivel de responsabilidad, lealtad, sacrificio y honor y valor del servicio brindado por los demás. Así, desde que dejé mi ciudad natal y volví a ver a Juan Antonio de joven, conocí a un hombre que estudiaba derecho y que ya había formado su propia familia, instalándose en la tierra accidentada y árida que heredó de nuestro padre. En ese momento, Juan Antonio y su esposa estaban comenzando un pequeño negocio de alimentos, donde atendían eventos, y en el que cocinaba y asaba cada evento. En ese momento supe que nuestro hermano menor había heredado la ética de trabajo honesto y arduo que nuestro Padre pensaba que nosotros.
Juan Antonio (como la mayoría de nuestra familia, hablando en términos generales porque este era un valor fundamental de nuestra familia) es un profesional y hombre de negocios que anhela mantener a su familia. Es padre de cuatro hijos, desde los 21 hasta los 5 años, y que actualmente atraviesa la prueba de su vida que solo podría estar marcada por el destino o que Dios podría haber permitido.
Es un hombre con debilidades, como cualquier otro, pero que ha sido descrito con palabras que realmente no se ajustan a su estilo de vida. Esto se confirma a través de las deudas actuales que mantiene para mantener a su familia, el difícil proceso que ha supuesto el pago de su defensa legal y las deudas que mantiene a través de sus gestiones comerciales. Dada su situación actual, corre el riesgo de perder la posibilidad de ver crecer a sus hijos y mantenerlos.
También es un hombre que está a punto de perder su libertad por el error de quedarse con amigos o conocidos que han tomado un camino equivocado y que han provocado daños irreparables en su vida sin que él participe jamás en sus actividades ilícitas. En consecuencia y ante la constante retórica de Juan Antonio: ¿Por qué yo? Que hice, es que vengo humildemente a usted, señoría, para implorar clemencia hacia el caso de mi hermano. Como Juez a cargo de su caso y como Administrador de Justicia en este Distrito, les imploro respetuosamente que brinden la justicia que se merece mi hermano. Sabiendo que este padre de familia, hermano e hijo ha sido un ciudadano que siempre ha actuado dentro de la ley; así como, un hombre que trabajó arduamente para brindar financiamiento a comunidades en riesgo durante su etapa como diputado congresista, y que no es culpable de los delitos que se le imputan.
De mis visitas y discusiones recientes con él, su mayor pesar es tener la compañía de un hombre que lo ha incriminado injustamente, arruinando así su vida. Posteriormente, Señoría, sepa que cualquier sentencia que le dé a mi hermano será tomada con la convicción y humildad de que “toda autoridad viene de Dios y debe ser obedecida”. Sin embargo, si Su Señoría escucha el grito de piedad y clemencia de este hermano mayor para su hermano menor arrepentido, habrá hecho justicia.
Respetuosamente, un hombre angustiado que busca la libertad de su hermano menor.
Respetuosamente. José Amilcar Hernández Flores
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Carta de Gloria Margarita Hernández
Estimado juez Castell:Mi nombre es Gloria Margarita, hermana de Juan Antonio Hernández Alvarado. Soy periodista de profesión, pero mas que eso, soy hija, hermana y madre.
Todo este proceso de Juan Antonio nos ha golpeado como familia. Hemos sufrido en silencio. Hemos visto el sufrimiento de sus hijos y de su madre. Nuestro padre, que descansa en la paz del señor, crio con rigor y amor a sus hijos e inculco los valores que siempre han regido nuestras vidas y nuestra conducta.
Somos seres humanos y cometemos errores y estamos claros que debemos pagar por ellos con una proporcionalidad justa..
Como su hermana que soy segura cada minuto el juicio contra Juan Antonio, con mucho dolor leí como en esas audiencias los testigos se refirieron a una persona desconocida para mi.
Desconocida porque al Juan Antonio que nosotros sí conocemos creció en un hogar donde los valores, la disciplina y el amor al trabajo estuvieron siempre presentes, inculcados por un padre que formó a sus hijos como profesionales útiles a la sociedad.
Conozco al Juan Antonio amoroso con sus hijos, especialmente con su hija menor de 6 años que lo extraña y sufre por él.
Conozco al Juan Antonio que con deudas, sin lujos y con necesidades propias de un ciudadano común y corriente los estaba preparando para la vida.
Esta niña de 6 años, cada vez que escucha el ruido de un avión corre, alza sus ojos al cielo con la esperanza de que uno de los pasajeros sea su papá.
Conozco a un Juan Antonio siempre alegre, que en los encuentros familiares saluda, abraza, bromea y cocina deliciosas parrilladas.
Conozco al ser humano siempre dispuesto a brindar ayuda, al pariente, al amigo, al compañero de trabajo y a su paisano.
Su Señoría, mi corazón también me dice que Juan Antonio es inocente, por tanto apelo a la grandeza de su corazón pidiendo clemencia para que no se envíe a la cárcel.
Usted es una persona justa, usted vio y escucho todo lo que ocurrió en el juicio,Juan Antonio no se asemeja en nada al estilo de vida que se menciono en el juicio.
Que Dios lo ilumine Señor Juez y que a través de sus corazón y conocimiento se haga justicia.
Fiscales piden cadena perpetua
Hernández fue encontrado culpable de narcotráfico, porte y uso ilegal de armas y mentir a las autoridades estadounidenses, por lo que fiscales de la Corte del Distrito Sur de Nueva York pidieron cadena perpetua contra el exdiputado hondureño, considerado por Estados Unidos como "narco a gran escala".
Cabe recordar que, la audiencia de sentencia "Tony" Hernández, fue reprogramada para el martes 30 de marzo a las 2:00 p.m.
