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La mayoría de los jóvenes reconocen la importancia del sueño para su bienestar, equiparándolo con la alimentación y el ejercicio físico.

Sin embargo, sus hábitos diarios no reflejan esta prioridad. Seis de cada diez jóvenes sacrifican horas de sueño por actividades de ocio u otras tareas pendientes, mientras que ocho de cada diez llevan dispositivos electrónicos a la cama y pasan más de una hora navegando por pantallas antes de dormir.

Estos hábitos tienen consecuencias significativas, más del 80% de los jóvenes de entre 18 y 34 años experimentan problemas para conciliar el sueño, lo que resulta en somnolencia diurna y un 13% podría ser diagnosticado con insomnio crónico.

Además, hay un 7% que muestra síntomas de retraso en la fase del sueño y cerca del 4% podría ser diagnosticado con síndrome de sueño insuficiente. Un 11% informa ronquidos o apneas, y un 2% podría tener apnea obstructiva del sueño.

Estudio

Estos datos provienen de un estudio realizado por especialistas de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y de la Sociedad Española del Sueño (SES) para la Fundación Mapfre, basado en una muestra de 3,405 jóvenes de 18 a 34 años.

La Dra. Marta Rubio, neuróloga del hospital Parc Taulí de Sabadell e investigadora principal del estudio, señala que, aunque la mayoría de los jóvenes reconocen la importancia del sueño, solo el 24% asegura dormir lo suficiente y bien.

Aproximadamente un tercio duerme menos de las 7 horas recomendadas para su edad.

El estudio también revela que el 61% de los jóvenes reduce intencionalmente sus horas de sueño para otras actividades, especialmente los varones más jóvenes de 18 a 29 años.

Esto se atribuye a la falta de autocontrol frente al entretenimiento digital y a factores como horarios laborales, estrés y cronotipo vespertino.

Además, hay una discrepancia entre la hora a la que los jóvenes se acuestan y la hora a la que realmente se duermen, con un promedio de 60 minutos de diferencia, y en un tercio de los encuestados, esta diferencia es considerablemente mayor.

El uso de pantallas antes de dormir está estrechamente relacionado con este tiempo de demora, siendo más frecuente en mujeres antes de dormirse y en hombres durante los despertares nocturnos.

La encuesta también muestra que el 44% de los jóvenes realiza tareas domésticas por la noche, el 14% trabaja y el 20% estudia.

Aquellos con hijos experimentan un sueño fragmentado debido al cuidado de los niños. La irregularidad en los horarios de trabajo afecta al 33% de los encuestados, siendo más común entre los mayores de 30 años.

Otros factores que contribuyen a los problemas de sueño incluyen el consumo diario de café (60%), el consumo de alcohol para conciliar el sueño (10%), y el uso de cannabis como ayuda para dormir (63% de los consumidores mensuales).

Además, el 9% de los jóvenes menores de 35 años toma hipnóticos con receta, y el 15% usa melatonina u otros preparados herbales ocasionalmente.

Aunque la mayoría de los jóvenes reporta un buen estado mental, muchos admiten haber experimentado estrés o desánimo en el último mes, y el 29% declara tener problemas de salud mental diagnosticados. Este porcentaje es más alto entre las mujeres y los jóvenes más jóvenes.

En particular, los jóvenes menores de 23 años muestran hábitos de sueño más deficientes debido al abuso de pantallas, la precariedad laboral, el estrés asociado con los estudios, la impulsividad, el consumo de drogas y los accidentes relacionados con la falta de sueño.

Consejos para dormir bien

Según la revista American Cancer Society, algunos consejos importantes que se deben tomar en cuenta para poder dormir bien, son:

  • Vaya a dormir a la misma hora cada noche, levántese a la misma hora cada mañana.
  • Evite las siestas después de las 3 p.m.
  • Manténgase alejado de la cafeína y el alcohol por la noche.
  • Evite la nicotina por completo.
  • Haga ejercicio con regularidad, pero evite hacerlo 2 a 3 horas antes de la hora de acostarse.
  • No coma una comida pesada a la noche, opte por una merienda liviana.
  • Haga que su dormitorio sea cómodo, esté oscuro, tranquilo y que no esté demasiado cálido, ni muy frío.
  • Siga una rutina que le ayude a relajarse antes de dormir (por ejemplo, leer o escuchar música).

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