La "nueva normalidad" en la que ha convertido a la sociedad el coronavirus o covid-19, ha hecho que la población adopte nuevos implementos en la cotidianidad para protegerse de la enfermedad, una de ellas las mascarillas que evitan que las gotitas de saliva salgan expulsadas al hablar, y lo que evita que el virus se propague.

Pero también ahora se ha implementado el uso de las mascarillas o caretas faciales, que cubren prácticamente todo el rostro para evitar que podamos respirar aire contaminado, o que podamos estar propensos al virus, bacterias o aerosoles al momento de pasar en el proceso de desinfección que también es parte de la "nueva normalidad".

A simple vista, estos escudos protectores se ven más cómodos que las mascarillas, al no estar en contacto directo con la nariz y la boca se hace más fácil respirar, hablar, dan menos calor y nos dejan menos expuestos.

¿Pero nos protegen en la misma medida que una mascarilla facial?, ¿Podemos remplazar a una por otra?

Según un artículo publicado por JAMA, la revista de la Asociación Médica Estadounidense, estas pantallas tienen una serie de ventajas son más cómodas de usar, protegen los portales de entrada del virus, ya que evitan que el usuario se toque la cara, resalta la publicación elaborada por el doctor Eli Perencevich, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Iowa, según la BBC.

Últimamente se han hecho más comunes en el personal de salud que lucha en primera línea contra la pandemia. (Foto: BBC)

A diferencia de las mascarillas no hace falta quitárselas para facilitar la comunicación, pueden reutilizase indefinidamente si no están dañadas, y limpiase fácilmente con agua y jabón o desinfectantes comunes.

Los expertos no solo requieren el uso de esta pantalla como única medida, pero sí consideran que puede ser un elemento más en una estrategia de contención del coronavirus que incluya el lavado de manos, el distanciamiento social y el confinamiento.

Según un estudio de simulación de tos de 2014, una buena pantalla plástica puede reducir la exposición total a las gotas expulsadas por la tos y los aerosoles en un 96 por ciento a una distancia de 46 centímetros.

Pero, con los aerosoles más pequeños, el protector fue menos efectivo, bloqueando al 68 por ciento inmediatamente después de la exposición a la tos, y solo al 23 por ciento en los 30 minutos siguientes, ya que estos aerosoles más pequeños pueden quedar flotando bajo el visor, en el espacio donde se produce la inhalación.

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