Los hogares modernos dependen cada vez más de los electrodomésticos para facilitar las tareas diarias, pero ese confort también puede reflejarse en un aumento del recibo de energía eléctrica.

Con el inicio de un nuevo año, muchas familias buscan reducir gastos y mejorar sus hábitos de consumo, especialmente en la cocina, donde se concentran algunos de los aparatos que más electricidad demandan.

Uno de los factores que más influye en el alza de la factura es el llamado consumo fantasma, un fenómeno que ocurre cuando los electrodomésticos permanecen conectados a la corriente, aunque no se encuentren en uso.

Este consumo en modo de espera, aunque parece mínimo, genera un impacto significativo cuando varios equipos se mantienen enchufados durante todo el día.

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Especialistas de la empresa energética Repsol explican que este tipo de consumo se relaciona con el diseño de los electrodomésticos modernos, los cuales incorporan transformadores internos que continúan utilizando energía para adaptar el voltaje, incluso cuando el equipo no funciona de manera activa.

En la cocina, tres electrodomésticos destacan por su influencia en el consumo eléctrico: la nevera, el horno y el microondas.

8% del gasto eléctrico

El horno figura entre los más demandantes, ya que puede representar más del 8 % del gasto eléctrico total del hogar, con un consumo anual cercano a los 231 kilovatios hora. Acciones como abrir la puerta mientras está encendido provocan pérdidas de hasta un 20 % de la energía utilizada.

La nevera, aunque cuenta con sistemas de eficiencia energética, permanece encendida las 24 horas del día.

Este electrodoméstico concentra cerca del 30 % del consumo eléctrico total de los aparatos del hogar, con un promedio anual de 662 kilovatios hora, por lo que su buen mantenimiento y uso adecuado resultan clave para evitar sobrecostos.

En contraste, el microondas presenta un consumo más bajo debido a que funciona por períodos cortos de tiempo. Este aparato se posiciona como una alternativa más eficiente frente al horno para calentar o preparar pequeñas porciones de alimentos.

¿Cómo se puede reducir el impacto del consumo?

Para reducir el impacto del consumo fantasma, los especialistas recomiendan desenchufar los electrodomésticos cuando no se utilizan, salvo aquellos que deben permanecer conectados, como la nevera o el router.

También aconsejan evitar dejar cargadores enchufados sin uso, emplear regletas con interruptor, aprovechar temporizadores y revisar la etiqueta de eficiencia energética antes de adquirir nuevos equipos.

Adoptar estas medidas permite no solo disminuir el gasto mensual en electricidad, sino también promover un uso más responsable y consciente de la energía en el hogar.

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